El otoño recién comienza y la circulación de virus respiratorios en el país ya está en ascenso. Según el Instituto de Salud Pública (ISP), en la semana epidemiológica 12 la positividad global de muestras respiratorias alcanzó un 43,9 %, con 1.384 casos positivos, y la semana 9 fue la cuarta consecutiva con alzas sostenidas. A mediados de marzo, las autoridades sanitarias informaron que las atenciones de urgencia por enfermedades respiratorias aumentaron un 50 % respecto de la semana anterior, con un repunte marcado en la población pediátrica asociado al regreso a clases.
El escenario motivó al MINSAL a adelantar la Campaña de Invierno 2026. La vacunación contra influenza, COVID-19 y virus respiratorio sincicial arrancó el 1 de marzo, y la alerta sanitaria preventiva ya está en marcha, incluyendo uso obligatorio de mascarilla en servicios de urgencia. La decisión se tomó en un contexto de vigilancia internacional por la variante H3N2, un subclado que según el propio Ministerio de Salud se caracteriza por producir evasión de la respuesta inmune y que en Europa causó brotes tempranos con impacto sobre los sistemas de salud. Todo esto ocurre antes de que llegue el invierno: el peak de circulación viral, que en 2025 alcanzó las 139.465 atenciones de urgencia respiratoria en una sola semana, se espera entre junio y agosto.
Baños públicos: la brecha entre lo que pide el MINSAL y lo que ocurre en los recintos
Al reforzar la campaña de vacunación 2026, las autoridades de salud reiteraron el lavado frecuente de manos y el uso de pañuelos desechables como medidas preventivas clave. Según los CDC de Estados Unidos, una correcta higiene de manos reduce hasta en un 21 % los cuadros respiratorios generales. Estudios de la Universidad de Westminster demostraron que las toallas de papel de un solo uso eliminan hasta el 77 % de las bacterias residuales después del lavado. Sin embargo, la infraestructura de higiene en baños públicos y áreas comunes de los recintos de alta concurrencia sigue dependiendo en gran medida de dispensadores abiertos donde múltiples personas manipulan el mismo rollo, un modelo que dificulta la aplicación de las prácticas preventivas que las propias autoridades recomiendan.
“El MINSAL pide lavado de manos y pañuelos desechables, pero muchos recintos de alta concurrencia siguen operando con dispensadores abiertos que exponen al usuario a superficies compartidas. Los sistemas de dispensación controlada, donde cada persona toca únicamente lo que va a usar, son una alternativa que permite alinear la infraestructura de higiene con las recomendaciones de prevención. El otoño es el momento para que los recintos evalúen sus condiciones, antes de que la circulación viral alcance el peak que todos los años se concentra entre junio y agosto”, señala Francisco Salamé, director comercial para el Cono Sur de Tork®.
Un sector económico clave frente a la temporada que viene
La presión no recae solo sobre el sistema de salud. El sector de servicios, que incluye comercio, restaurantes, hotelería, transporte y servicios financieros, representa más del 56 % del PIB chileno según el Banco Central. Solo el turismo generó 691.247 puestos de trabajo en el primer trimestre de 2025, equivalentes al 7,4 % del total de ocupados del país de acuerdo con estimaciones del INE y la Subsecretaría de Turismo.
Para estos sectores, la temporada respiratoria tiene un costo operativo directo. Según la Dirección de Presupuestos (DIPRES), el ausentismo laboral por licencias médicas alcanza su peak en mayo, con un promedio de 3,3 licencias por funcionario, coincidiendo con la fase de mayor circulación viral. La Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) confirma que las enfermedades respiratorias son la principal causa formal de días no trabajados en Chile, con mayor incidencia en los sectores de alta exposición al público: salud, educación, comercio y servicios.
Un estudio regional de la industria de higiene profesional, realizado en 2025 con más de 1.000 encuestados, complementa el panorama: un 28 % de las personas ha evitado un restaurante por el estado de sus baños, un 22 % ha descartado un hotel y un 44 % reconoce sentir ansiedad al usar un baño público.
Dispensación controlada: prepararse antes del peak
El concepto de dispensación controlada, donde el sistema entrega una sola unidad por uso y mantiene el resto del insumo sellado, se ha consolidado como estándar en Europa y Norteamérica. Al reducir la manipulación compartida, estos sistemas buscan minimizar los puntos de contacto entre usuarios y, al mismo tiempo, optimizar el consumo de insumos.
Tork, marca global de higiene profesional de Essity, ha desarrollado su portafolio bajo este principio. Sus sistemas de secado de manos, papel higiénico, jabones y servilletas operan con dispensado unitario, protegen el producto dentro del dispensador y están diseñados para reducir los puntos de contacto entre usuarios y minimizar el desperdicio. Según datos de la compañía, estos sistemas permiten reducir el consumo de insumos entre un 35 % y un 40 % frente a métodos convencionales, y disminuir los tiempos de recambio hasta en un 50 %.
La planta de Santiago opera con certificaciones ISO 9001, ISO 14001 e ISO 45001. En sostenibilidad, eliminó dos calderas de carbón, redujo en un 50 % la generación de residuos industriales líquidos y opera con empaques 100 % reciclables en cumplimiento con la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor. Todos los productos de papel cuentan con certificación FSC®.
Con la circulación viral en ascenso, el peak de ausentismo laboral a semanas de distancia y un sector de servicios que mueve más de la mitad del producto nacional, la ventana para preparar los recintos de alta concurrencia es ahora. El invierno aún no llega, pero los virus ya están aquí.







