Hasta el viñedo del Fundo San Isidro, en el sector de Carrizal, llegaron los estudiantes de la especialidad Agropecuaria, mención Viticultura, del Liceo Manuel Montt, para participar de una clase práctica dedicada a la poda de parras patrimoniales.
Entre cepa país de más de 150 años, los jóvenes conocieron de cerca una forma de viticultura que es parte de la identidad del territorio: el viñedo en cabeza, característico de la viticultura de secano y cuya poda tradicional se realiza considerando los ciclos de la luna, particularmente durante la fase menguante.
Pero la jornada no solo estuvo marcada por las técnicas de poda. Allí los esperaba don Hugo, hombre de campo que ha dedicado gran parte de su vida al trabajo en este viñedo y que, desde su propia experiencia, fue compartiendo con los estudiantes saberes que difícilmente se encuentran en un libro. “Le enseñamos a los niños el manejo y el trabajo de la viña, como la poda, sermentadura, como hacer un ingerto, mugrones y todo el trabajo que se hace en una viña en cabeza. Nosotros no queremos que esta cepa de uva se pierda, por eso es importante que las nuevas generaciones sigan este rubro para defender el campo”, indicó Hugo Arce, capataz del fundo San Isidro.
Así, entre tijeras, parras antiguas y relatos de campo, los estudiantes pudieron comprender que detrás de cada poda existe una historia, una forma de relacionarse con la tierra y un conocimiento construido durante siglos.
“Para mí fue muy importante participar de esta poda y empaparme de esta experiencia, ya que me permitirá contarle a los franceses como se realiza este proceso en San Javier, muy diferente al que tienen allá”, sostuvo Gianella Pérez, alumna que viaja a la Borgoña Francia como parte de un convenio de intercambio.
La actividad forma parte de Ciudad Creativa, iniciativa que busca fortalecer la identidad vitivinícola del territorio y, especialmente, promover la transmisión de este patrimonio a las nuevas generaciones.
“Estas técnicas no se aprenden en una universidad o un centro de formación. Se aprenden de los cultores, en terreno, con la gente que ha transmitido estos conocimientos desde generaciones, hace más de 400 años en esta zona”, destacó Mario Astudillo, sommelier asesor vitivinícola de la Municipalidad de San Javier.
Porque conservar una parra patrimonial no significa solamente mantener viva una planta. También significa proteger las historias, técnicas y conocimientos que viven en torno a ella, para que quienes hoy se están formando puedan convertirse mañana en los nuevos guardianes de una tradición que identifica profundamente a este territorio.







