En el marco del Día del Orgullo Autista, el Servicio de Salud Maule destacó el fortalecimiento de la detección temprana, el diagnóstico oportuno y el acceso a prestaciones para personas autistas. Durante 2025, la red de salud registró 2.398 ingresos asociados al Trastorno del Espectro Autista (TEA), reflejando una realidad cada vez más visible y una mayor comprensión de esta condición.
Cada 18 de junio se conmemora el Día del Orgullo Autista, una fecha que busca reconocer la neurodiversidad como parte de la diversidad humana y promover una sociedad más inclusiva, respetuosa y consciente de las distintas formas de percibir e interactuar con el mundo.
En este contexto, el Servicio de Salud Maule dio a conocer antecedentes que reflejan el aumento de las evaluaciones, diagnósticos y prestaciones vinculadas al Trastorno del Espectro Autista (TEA) en la región. Durante el 2025 se registraron 1.045 ingresos al programa de salud mental de Atención Primaria de Salud (APS) con diagnóstico de TEA y 1.353 ingresos al programa de rehabilitación, totalizando 2.398 ingresos asociados a esta condición.
Una realidad cada vez más visible
Estefanía Vásquez González, enfermera del Programa TEA del Servicio de Salud Maule, explicó que esta tendencia responde a una demanda creciente por evaluación, diagnóstico y acompañamiento, lo que ha impulsado el fortalecimiento de la red asistencial y la capacidad diagnóstica de los equipos de salud.
“Actualmente en la región del Maule ha habido un aumento sostenido de la demanda para evaluación, diagnóstico y acompañamiento. Más que una situación aislada, se trata de una necesidad que ha ido en aumento y que ha llevado a fortalecer la red de salud y la capacidad diagnóstica de los médicos en atención primaria”, señaló.
La profesional destacó que la capacitación de médicos y equipos de salud ha permitido mejorar las pesquisas tempranas, optimizar las derivaciones y acercar las prestaciones a las familias, disminuyendo la dependencia exclusiva de la atención especializada.
Asimismo, indicó que gran parte del aumento observado en los últimos años responde a una mejor detección y comprensión del autismo.
“Dada la evidencia nacional e internacional, gran parte del aumento observado responde a una mejor detección, una mayor sensibilización y criterios diagnósticos más conocidos por los equipos de salud, educación y las propias familias. Hoy existe más información disponible, menos estigmas y mejores herramientas para identificar señales tempranas”, afirmó.
Añadió que esta realidad ha permitido identificar casos que históricamente podían quedar sin diagnóstico, especialmente en mujeres, adolescentes y personas adultas.
El desafío de construir una inclusión real
Si bien la implementación de la Ley TEA ha impulsado cambios importantes en salud, educación y servicios públicos, desde el Servicio de Salud Maule advierten que aún existen desafíos para avanzar hacia una inclusión efectiva.
“Se han producido avances importantes, pero todavía existen barreras significativas. La inclusión real no depende únicamente de una ley, sino también de cómo diseñamos nuestros entornos, nuestras relaciones y nuestras instituciones”, sostuvo Vásquez.
La profesional explicó que muchas veces la exclusión ocurre sin intención, a través de espacios con exceso de estímulos sensoriales, dificultades en la comunicación, escasa flexibilidad en entornos educativos o laborales y prejuicios que aún persisten respecto a las personas autistas.
Escuchar más, asumir menos
Respecto a cómo las propias personas autistas perciben actualmente a la sociedad, Vásquez señaló que las experiencias son diversas y que aún existen brechas que deben abordarse.
“Hay personas que podrían destacar avances importantes en reconocimiento de derechos, acceso a diagnóstico y mayor visibilidad. Sin embargo, otras continúan enfrentando situaciones de discriminación, incomprensión o dificultades para acceder a apoyos oportunos”, indicó.
En ese sentido, enfatizó que uno de los principales desafíos es incorporar la voz de las personas autistas en las decisiones que afectan su vida cotidiana.
“La verdadera inclusión ocurre cuando las personas autistas participan activamente en las decisiones que afectan su vida cotidiana, ya sea en salud, educación, trabajo o cualquier otro ámbito. Todavía existe camino por recorrer para que todas se sientan plenamente respetadas y consideradas en igualdad de condiciones”, señaló.
Del orgullo a la inclusión cotidiana
En el marco de esta conmemoración, el Servicio de Salud Maule hizo un llamado a reconocer la neurodiversidad como una expresión natural de la condición humana y a generar oportunidades reales de participación para las personas autistas.
“La invitación es a reconocer que la neurodiversidad es parte de la condición humana. No se trata solamente de aceptar que existen diferencias, sino de valorar esas diferencias y generar oportunidades reales para que cada persona pueda desarrollarse plenamente en la salud, la educación, el trabajo y la vida en comunidad”, expresó Vásquez.
Recomendaciones para promover una sociedad más inclusiva
Desde el Servicio de Salud Maule recordaron que la inclusión se construye diariamente a través de acciones concretas que favorecen el respeto, la comprensión y la participación de las personas autistas.
Entre las principales recomendaciones destacan:
Escuchar y respetar las experiencias de las personas autistas y sus familias.
Evitar prejuicios o estereotipos asociados al autismo.
Respetar distintas formas de comunicación e interacción social.
Favorecer entornos más accesibles y amigables desde el punto de vista sensorial cuando sea necesario.
Promover la participación activa de las personas autistas en espacios educativos, laborales y comunitarios.
Informarse a través de fuentes confiables para comprender mejor la neurodiversidad.
Fomentar el respeto, la empatía y la igualdad de oportunidades.
“El desafío no es que las personas autistas cambien para encajar, sino que todos contribuyamos a construir una sociedad donde cada persona pueda crecer y desarrollarse con dignidad, respeto y las mismas oportunidades”, concluyó la enfermera del Programa TEA del Servicio de Salud Maule.






