La circulación viral en el Maule alcanzó una positividad de 53,02%, la más alta de la temporada. El Servicio de Salud Maule advierte que convivir en espacios reducidos favorece la transmisión de virus respiratorios y aumenta el riesgo de complicaciones en lactantes, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Con la llegada de las bajas temperaturas y el aumento de la circulación de virus respiratorios, el Servicio de Salud Maule hizo un llamado a reforzar las medidas de prevención dentro de los hogares, especialmente en aquellos donde conviven varias personas en espacios reducidos. La advertencia cobra especial relevancia considerando que la positividad viral en la región alcanzó un 53,02%, el valor más alto registrado durante la actual temporada invernal.
Según explicó el coordinador de los Programas de Asistencia Ventilatoria y Oxígeno Domiciliario del Servicio de Salud Maule, Daniel Francisco Serrano Rojas, el hacinamiento —entendido generalmente como la convivencia de más de dos personas por dormitorio— es uno de los determinantes sociales de salud con mayor impacto en la transmisión de enfermedades respiratorias como influenza, virus respiratorio sincicial (VRS), adenovirus y COVID-19.
La evidencia científica demuestra que cuando disminuye el volumen de aire disponible por persona aumenta la concentración de aerosoles que pueden contener virus, facilitando los contagios y elevando el riesgo de desarrollar cuadros más graves, especialmente entre quienes pertenecen a grupos de riesgo.
“Cuando una persona se contagia en un hogar con espacios reducidos, muchas veces en menos de tres días todo el grupo familiar presenta síntomas respiratorios. Ese efecto dominó aumenta el riesgo de complicaciones en niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas”, señaló Daniel Serrano.
Actualmente, los virus con mayor circulación en la región corresponden a influenza B (27,73%), influenza A (26,14%), rinovirus (25,91%), parainfluenza (9,09%), adenovirus (6,14%) y virus respiratorio sincicial (3,86%).
Una realidad presente en muchos hogares del Maule
En muchas viviendas de la Región del Maule, especialmente durante los meses más fríos, varias personas comparten dormitorios o permanecen gran parte del día en espacios cerrados para conservar el calor. Esta situación dificulta el aislamiento de quienes presentan síntomas respiratorios y favorece la transmisión de virus dentro del hogar.
A ello se suman factores como la alta humedad, las bajas temperaturas y el uso de sistemas de calefacción que, en ocasiones, generan contaminación intradomiciliaria. El uso de estufas a parafina o calefacción a leña en espacios con poca ventilación puede agravar aún más los problemas respiratorios.
Asimismo, comunas como Talca, Curicó, Linares y Constitución presentan condiciones donde confluyen factores de vulnerabilidad habitacional, contaminación intradomiciliaria y alta circulación viral, configurando escenarios que requieren especial atención durante el invierno.
El efecto dominó familiar que preocupa a los equipos de salud
Desde la experiencia de la red asistencial, uno de los fenómenos más frecuentes observados durante la temporada invernal es el llamado “efecto dominó familiar”.
Generalmente, un integrante del hogar —en edad escolar o laboral— adquiere una infección respiratoria y, en un plazo de 48 a 72 horas, el resto de los habitantes comienza a presentar síntomas similares.
Esta situación genera dificultades para el cuidado de las personas enfermas y aumenta el riesgo de contagio entre quienes tienen mayores probabilidades de desarrollar complicaciones.
En el caso de los lactantes y preescolares, el contagio puede evolucionar hacia bronquiolitis, neumonías o cuadros respiratorios que requieran oxígeno suplementario e incluso apoyo ventilatorio.
Por su parte, los adultos mayores presentan una menor capacidad de respuesta inmunológica, por lo que una infección respiratoria puede desencadenar neumonías, descompensación de enfermedades crónicas y pérdida importante de funcionalidad.
Las personas con patologías respiratorias como asma o Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) también presentan un riesgo elevado de sufrir crisis severas que requieran atención de urgencia u hospitalización.
El problema de cerrar completamente las viviendas
Otro patrón que preocupa a los equipos de salud es la reducción extrema de la ventilación durante los meses fríos.
Muchas familias cierran puertas y ventanas para conservar el calor, generando ambientes donde se acumulan humedad, contaminantes y partículas virales suspendidas en el aire.
“El frío no enferma. Lo que aumenta el riesgo es permanecer durante horas en espacios cerrados, con poca ventilación y respirando aire donde los virus pueden concentrarse”, explicó Serrano.
El especialista agregó que esta situación se ve agravada cuando existen múltiples personas enfermas dentro de una misma vivienda, lo que puede retrasar las consultas oportunas en Atención Primaria y aumentar el riesgo de llegar a los servicios de urgencia con cuadros respiratorios más avanzados.
¿Qué hacer cuando no es posible modificar las condiciones de la vivienda?
Si bien las condiciones estructurales de una vivienda no siempre pueden cambiarse de manera inmediata, existen medidas simples y efectivas que permiten disminuir el riesgo de contagio y proteger a quienes presentan mayor vulnerabilidad.
Recomendaciones para prevenir contagios respiratorios en el hogar
Realizar ventilación cruzada abriendo completamente ventanas o puertas opuestas durante 5 a 10 minutos, tres o cuatro veces al día.
Evitar fumar dentro de la vivienda.
Encender y apagar estufas a parafina fuera del hogar cuando sea posible.
Mantener en buen estado los sistemas de calefacción a leña y verificar un correcto tiraje.
Mantener una distancia mínima de un metro entre personas enfermas y grupos de riesgo.
Utilizar mascarilla cuando existan síntomas respiratorios y se compartan espacios comunes.
Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón o utilizar alcohol gel.
Limpiar regularmente manillas, interruptores, mesas y otras superficies de alto contacto.
Consultar oportunamente en CESFAM, SAPU, SAR o servicios de urgencia ante signos de dificultad respiratoria.
Señales de alerta que requieren atención médica inmediata
El Servicio de Salud Maule recomienda acudir rápidamente a un centro asistencial si una persona presenta:
Dificultad para respirar.
Respiración acelerada.
Hundimiento de costillas al respirar.
Coloración azulada en labios o piel.
Decaimiento extremo.
Fiebre persistente asociada a dificultad respiratoria.
Vacunarse sigue siendo la mejor protección
En paralelo, el Servicio de Salud Maule reiteró el llamado a mantener al día la vacunación contra la influenza y COVID-19, especialmente en niños y niñas, personas mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas.
A la fecha, la Región del Maule registra una cobertura de vacunación contra la influenza de 79,5%, superando el promedio nacional de 75,4%. Sin embargo, las autoridades recalcan que aún es necesario seguir avanzando para proteger a quienes presentan mayor riesgo de hospitalización y complicaciones graves.
“La región presenta una cobertura superior al promedio nacional, pero cada persona que se vacuna ayuda a protegerse a sí misma, a su familia y también a disminuir la presión sobre la red asistencial durante el invierno. Vacúnate hoy, protégete mañana”, concluyeron desde el Servicio de Salud Maule.







