Para pagar en el supermercado, cargar bencina, ser atendidos en centros de salud, entrar al estadio. En Chile somos expertos en hacer filas, sin embargo, esta “cultura de la espera” está perdiendo cada vez más fuerza gracias a la tecnología.
Los datos levantados por Transbank, referente en la industria de medios de pago, muestran que la autoatención está transformando la experiencia de compra: el uso de dispositivos de autoservicio reduce los tiempos de espera hasta en un 80%, logrando que procesos de pago que promedian 5 minutos en ventanilla se resuelvan en apenas 45 a 90 segundos.
“El beneficio no es solo para el cliente que busca rapidez. Las alternativas para el pago autogestionado traen múltiples ventajas tanto para los consumidores como para los negocios. Por un lado, los comercios pueden actualizar su infraestructura existente y reducir costos, mientras que los usuarios acceden a experiencias de compra autónomas, seguras y disponibles 24/7”, explicó Andrés Figueroa, Gerente División Negocios y Productos de Transbank.
Así, la disminución de filas y el control total de la compra por parte del consumidor se suman a la experiencia simple e intuitiva que entregan estas soluciones. Todo lo anterior se traduce en un aumento de las ventas para los comercios -con más transacciones por hora-, promoviendo el crecimiento y la escalabilidad del negocio.
El impacto en la eficiencia operativa es también radical: “Las soluciones de autoservicio permiten realizar la cuadratura de caja en tiempo real y eliminar tareas manuales de recaudación, como el arqueo de billetes y la validación de vouchers, que hoy consumen entre 30 y 60 minutos diarios por cajero. Al simplificar esta gestión interna, el personal puede redirigir su tiempo hacia otras tareas de valor, como la asesoría comercial compleja o la resolución de incidencias críticas que requieren el factor humano”, explicó el ejecutivo.
Con todo, la rapidez y la autonomía han impulsado una adopción que cruza todas las generaciones. “Hemos visto que cerca de un 90% de los jóvenes entre 18 y 34 años prefiere el autoservicio, mientras que un 75% de las personas entre 35 y 54 años adopta esta tecnología como medio alternativo en los casos de mucha fila”, comentó Figueroa.
Casos de éxito: salud y entretención
Cada vez son más los casos de uso que se están implementando en autoservicio: dispensadores de flores naturales, pizzas y perfumería son algunos de los últimos desarrollos en este formato.
Así, centros de entretenimiento también han integrado terminales inteligentes con interfaces similares a las de un smartphone para agilizar sus zonas de juegos. Es así como Chuck E. Cheese ya cuenta en distintos puntos con máquinas arcade que se activan de forma automática al pagar, evitando filas para la compra de fichas y permitiendo que, quienes así lo prefieran, puedan jugar de forma inmediata, rápida y simple.
El beneficio, a nivel de operación, también ha sido clave: “Esta solución tecnológica ha significado además una simplificación muy importante en temas administrativos, siendo muy fácil de manejar en el caso de los controles de puntos de venta y mecanismos de recaudación”, explica Martín Cortínez, Subgerente Técnico de Chuck E. Cheese Chile.
Con todo, esta tecnología permite modernizar y actualizar -a través de una integración simple y directa- máquinas ya existentes, sin requerir desarrollos complejos ni grandes inversiones en infraestructura, permitiendo a comercios de diversos rubros entregar una mejor experiencia a sus clientes.






