El año 2022 se lanzó el chat GPT, iniciándose en un boom de la inteligencia artificial, e inmediatamente surgieron voces sobre los riesgos de esta plataforma, en diversas materias y entre ellas el campo laboral para los humanos.
Han pasado 4 años, y hoy las plataformas IA son muchas y el gasto que hacen las empresas para desarrollarla son gigantescos y la competencia entre los países en este campo conlleva miles de millones de dólares.
Es cierto que se ha ha cambiado en los últimos 50 años, y el trabajo que hoy día realiza una persona en cualquier campo sería irreconocible para alguien de medio siglo atrás. Y sin exagerar diremos que nunca en la historia moderna se había dado un fenómeno como este que amenace globalmente el mundo del trabajo de las personas.
En efecto, en forma creciente pero sistemática y claramente arrolladora en los últimos 4 años, diversas empresas han estado desarrollando programas IA respecto a actividades profesionales, en los distintos ámbitos, sociales, jurídicos, la salud,etc , logrando que las plataformas puedan hoy responder de manera casi instantánea a alrededor del 80% de las consultas que en materias profesionales se efectúan, quedando la diferencia fuera de su alcance por ahora. Lo grave es que aquello que hoy puede ser respondido por la IA corresponde a las materias que enfrentaban los nuevos profesionales.
Esa es la razón, de lo que ha pasado en diversas universidades norteamericanas cuando los académicos se han referido a la IA como un coadyuvante en la formación de los futuros profesionales, los estudiantes han abucheado a la IA mostrándose muy escépticos de su futuro laboral y desarrollo personal. Y claro, es efectivo que hasta ahora en estas áreas profesionales la inteligencia artificial ha ido reemplazando muchas de las funciones que antes desarrollaban los profesionales jóvenes.
También en la formación profesional se da el fenómeno del uso indiscriminado de la IA por los estudiantes en sus labores y deberes, y así no es extraño que se presenten trabajos, aparentemente muy completos y fundados, con una rapidez insólita, antes desconocida. Pero también es cierto, que la gran mayoría de estas plataformas, son de información abierta, donde la IA tiene la tentación a responder todo, buscando muchas fuentes, y por ello cometiendo errores, inventando respuestas, todo tras un frenesí a contestar todo lo que se le pregunta.
Por ello en esta materia de formación, resultan útiles las plataformas IA de fuente cerrada, como es Notebock LM de Google, que trabaja exclusivamente con el material que el mismo usuario le proporciona como fuente, y ello da la seguridad que las preguntas van a ser respondidas con el material incorporado por él luego de un estudio y búsqueda de información, lo que resulta novedoso porque permite que los estudiantes recurran a sistemas de aprendizaje acorde a su diario vivir.
Lamentablemente para nosotros los humanos la IA llegó para quedarse, y tiene un efecto en la sociedad mucho más grande que otras tecnologías que en su época también nos parecieron tremendas, y en el caso de la IA va mucho más allá del mercado laboral, alcanza la cultura, el arte, la producción industrial, lamentablemente también el uso militar,etc.
Por ello debemos prepararnos, se habla de ralentizar a la IA., preparando el cambio, se habla de incorporar en las empresas la IA pero no a despedir trabajadores.
Desde mi punto de vista frenar esta tecnología no es lógico, y la humanidad tiene mucho que ganar con ella, no sólo más riqueza, si no que avances en materia de salud, cambio climático, la pobreza; pensemos si hace 500 años al inicio de la Revolución Industrial, los artesanos se hubiesen opuesto a la automatización y líneas de producción, claramente hoy día estaríamos bastante mal. Pero también debe pensarse otros cambios, porque claramente si en las empresas caen los ingresos que antes iba a los trabajadores hoy día serían en favor de las ganancias empresariales de aquellas que manejan la IA, por eso deben darse reformas tributarias inteligentes, y también está el desafío a los gobiernos que ayuden a los trabajadores a adaptarse a este cambio.
Robert Morrison Munro, Ph.D.
Universidad Autónoma de Chile










