Con la llegada del invierno, las preocupaciones de las familias maulinas se han trasladado hacia las cuentas de consumo eléctrico. El uso prioritario de calefacción, electrodomésticos y elementos de iluminación configuran un escenario de cuidado para el bolsillo familiar.
El país ha avanzado tanto en la generación de energías limpias y renovables, ¿por qué seguimos percibiendo que las tarifas eléctricas son tan elevadas?
“Debemos entender que el mercado eléctrico es un monopolio regulado donde el Estado fija los precios considerando toda la cadena: generación, transporte y distribución. Lo que vivimos hoy es un ajuste necesario tras un congelamiento de tarifas que se mantuvo desde 2019. Aunque generemos energía limpia, los costos de infraestructura y la regularización de esos precios acumulados impactan hoy en la boleta final”.
Se habla de “eficiencia energética”, pero ¿cómo se traduce esto al día a día de una familia?
“En la práctica, la eficiencia no es privarse de las comodidades, sino satisfacer nuestras necesidades de calor, luz y alimentación usando menos recursos. Esto se logra mediante un uso consciente y técnico. Por ejemplo, mejorar la aislación térmica de la casa para no perder calor es tan eficiente como cambiar una ampolleta. El cambio de hábitos tiene un impacto financiero positivo e inmediato”.
El hervidor eléctrico es casi un integrante más de la familia, pero se dice que gasta mucho. ¿Es tan así?
“Absolutamente. El hervidor es uno de los aparatos de mayor potencia, operando entre 1.200 y 2.000 watts. El secreto está en la cantidad: calentar solo el agua que vas a usar en el momento o traspasar el excedente a un termo. Mientras que un uso ineficiente puede sumar más de $4.000 a la cuenta mensual, uno consciente apenas llega a los $1.400. Es un ahorro sustancial solo por cambiar un gesto diario”.
¿Qué otros artefactos deberíamos vigilar de cerca en nuestros hogares?
“El refrigerador es el principal, porque nunca se apaga. Optimizar sus aperturas y revisar sus sellos de certificación de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) es clave. También están las lavadoras y secadoras, que deben usarse a carga completa. En cuanto al microondas, es muy eficiente para calentar rápido, pero no para cocciones largas. Por suerte, en iluminación hemos avanzado mucho: la tecnología LED transforma casi toda la energía en luz, eliminando el desperdicio en calor de las antiguas ampolletas”.
Para quienes leen su boleta y ven el término “kilowatt-hora”, ¿cómo pueden calcular cuánto les cuesta encender un aparato?
“Es más simple de lo que parece. El kWh es la potencia del artefacto multiplicada por las horas de uso. En nuestra zona, el costo base ronda los $165, pero con transporte y distribución llega casi a los $200. Si reducimos aunque sea 15 minutos el uso diario de aparatos de alta potencia, veremos una reducción directa y proporcional en los pesos que pagamos a fin de mes”.
¿Qué es el consumo pirata? ¿Realmente afectan tanto si son apenas unas luces encendidas?
“Parecen inofensivos, pero son gastos invisibles que funcionan las 24 horas. Los televisores en modo espera, los cargadores de celular que quedan enchufados sin el teléfono… individualmente gastan poco, pero sumados todos los dispositivos de una casa durante 30 días, representan un monto que nadie quiere regalar. La recomendación es simple: si no se usa, se desenchufa”.
¿Cuál sería el consejo final para enfrentar este invierno?
“Mi consejo es preventivo: nunca compre un artefacto que no tenga el sello de certificación SEC; es un riesgo de seguridad y de gasto excesivo. Además, pequeñas acciones como sellar las filtraciones de aire en puertas y ventanas o usar el aire acondicionado en modo automático pueden marcar la diferencia entre una cuenta pagable y una excesiva”.
Desde el plano académico, ¿cómo prepara el CFT San Agustín a sus técnicos para enfrentar estos desafíos energéticos?
“Nuestra formación en Técnico en Redes Eléctricas es integral. No solo enseñamos a conectar cables, sino a diseñar sistemas sostenibles y seguros. Nuestros/as egresados/as salen con la Licencia Clase B de la SEC, lo que garantiza que son profesionales capacitados para ejecutar instalaciones de baja tensión bajo los más altos estándares de eficiencia, lo que hoy es altamente demandado por las empresas”.
Perfil del entrevistado
Francisco Valdebenito es un destacado especialista del área eléctrica y actualmente se desempeña como jefe de carrera de Técnico en Redes Eléctricas en la sede Talca del CFT San Agustín. Su gestión está orientada a la formación de profesionales técnicos de nivel superior con un fuerte sello de responsabilidad social.







