En febrero pasado se levantaron las primeras alertas entre los buques de las compañías pesqueras de la Región del Biobío por la escasa presencia de jurel en los caladeros habituales de pesca y por un porcentaje mayor de ejemplares bajo talla que en condiciones habituales. El fenómeno tuvo algunos momentos de mejora, “pero lo concreto es que hasta hoy hemos capturado la mitad de lo normal y pese a los esfuerzos de navegación y búsqueda, la situación no mejora”, explica Macarena Cepeda Godoy, Presidenta de los Pescadores Industriales del Biobío.
El gremio estima que la información oceanográfica y climática disponible es compleja, pues pese al ingreso de la temporada fría (otoño e invierno), las aguas presentan anomalías que se traducen en mayores temperaturas que no son aptas o “amigables” para peces de aguas de menor temperatura como lo es el jurel. “En simple, no lo hemos podido hallar. Se han hecho cientos de horas de navegación y varias miles de millas náuticas a cargo de tripulaciones muy experimentadas y no está. Hemos dado con algunos cardúmenes, pero con tallas pequeñas (juveniles) o muy mezcladas en cuanto a adultos y juveniles por lo que hemos activado el protocolo de buenas prácticas, abandonando la zona de pesca e incluso paralizando la flota”, señala la ejecutiva gremial.
Actualmente el 80% de la flota industrial compuesta por 38 barcos está en puerto producto de la situación descrita. Sin embargo, las compañías Camanchaca, Blumar, Landes y FoodCorp, además de Orizon (no socia) desplegaron este viernes una fuerza de tarea compuesta por 8 buques destinada a realizar varios “tracks” diseñados en base a información científica disponible para continuar buscando el recurso y poder llevar materia prima a las plantas de proceso
La presidenta de los Pescadores Industriales del Biobío informó que a la fecha las capturas del sector alcanzan el 28% de la cuota, siendo lo normal cerca del 60%. “Esta merma es muy significativa y las compañías están resistiendo esta falta de materia prima. Esperamos que este escenario ambiental pueda ir modificándose y estamos confiados que el trabajo de nuestras tripulaciones, y las indicaciones científicas puedan dar frutos y poder comenzar a capturar”. Con todo, dijo la representante gremial, los efectos económicos y laborales comenzarán a sentirse pronto en la zona.







