Las madres cumplen un rol multidimensional que impacta no solo en la vida familiar, sino también en el tejido social y económico del país. Históricamente, muchas han asumido una parte importante del cuidado, la formación y la organización del hogar, convirtiéndose en un eje clave en la vida cotidiana de sus familias.
Ser madre implica esfuerzo, entrega y dedicación, pero también una toma constante de decisiones, desde qué cocinar o cuándo acudir al médico, hasta cómo equilibrar el trabajo, la casa y la familia.
En ese camino, hay mujeres que además viven con diabetes o que acompañan a hijos e hijas con esta condición. Para ellas, a estas decisiones se suman otras igual de constantes, como el manejo de la alimentación, la medicación, el autocuidado y las emociones que implica convivir con una condición crónica, una experiencia que hoy se reconoce también desde su dimensión emocional.
Estrés emocional por diabetes: una carga invisible
El peso emocional continuo puede generar agotamiento, estrés y mayor dificultad para sostener el autocuidado. La presión de gestionar de forma permanente una condición como la diabetes es conocida desde hace más de dos décadas como distrés por diabetes o estrés emocional asociado a la diabetes.
Este puede manifestarse en distintas formas:
Sentirse abrumada por la toma constante de decisiones
Miedo a las complicaciones
Conflictos con familiares por supervisión en exceso
Presión económica asociada al tratamiento
Asimismo, los altos niveles de estrés crónico se asocian con aumentos en la glicemia, incluso al controlar factores como la alimentación. Diversos estudios han señalado que la exposición sostenida a estrés laboral aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, especialmente en mujeres y en personas con sobrepeso u obesidad.iv Si bien el estrés no actúa solo, potencia significativamente otros factores de riesgo metabólico.
La carga emocional por diabetes puede tener un impacto negativo tanto en la adherencia al tratamiento como en la calidad de vida. Además, estudios locales sugieren que, entre las madres de niños que viven con diabetes, el estrés materno y la dinámica de la relación madre-hijo pueden influir en los resultados metabólicos, contribuyendo en algunos casos a resultados menos favorables.
Esto refuerza una idea clave: la diabetes no se vive en soledad, sino en un entorno familiar donde lo emocional también juega un rol fundamental.,
En ese sentido, la comunidad médica internacional ha determinado que evaluar y abordar el distrés por diabetes o estrés emocional asociado a esta condición es tan relevante como los niveles de glucosa; y recomiendan integrar de manera rutinaria la dimensión emocional en la consulta, generando espacios para que las personas puedan expresar cómo viven su condición.
La evidencia también muestra que la angustia relacionada con la diabetes es una parte importante del embarazo para las mujeres que viven con esta condición. Las preocupaciones sobre la salud del bebé y las exigencias del manejo de la enfermedad pueden intensificar el estrés emocional durante esta etapa.
El impacto de la tecnología en diabetes
En paralelo, los avances tecnológicos han abierto nuevas oportunidades para facilitar el manejo cotidiano de la diabetes. Según la Asociación Americana de Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés), el monitoreo continuo de glucosa (MCG) no solo mejora el control glicémico, sino que puede reducir la presión que implica tomar decisiones constantes sobre la propia salud.
“Herramientas como el sistema FreeStyle Libre 2 permiten un seguimiento más constante y accesible de los niveles de glucosa, aportando mayor tranquilidad y confianza en el manejo cotidiano de la diabetes. El uso de aplicaciones móviles hace posible compartir esta data con tus seres queridos o con el equipo médico, permitiendo un acompañamiento más cercano y una toma de decisiones mejor informadas. Además, es el único en Chile aprobado para su uso en mujeres embarazadas”, afirmó la Dra. Isabel Dávila, gerente médica del negocio del cuidado de la diabetes en Abbott.
En Chile, aunque los estudios sobre el estrés emocional por diabetes aún son limitados, en los últimos años ha crecido la conversación sobre la necesidad de incorporar la salud mental y emocional en el abordaje de esta condición.
Este Día de las Madres es una oportunidad para ampliar la mirada y entender la diabetes no solo como un conjunto de cifras o tratamientos, sino como una experiencia compleja que también impacta el bienestar emocional.
Reconocer el estrés emocional por diabetes, incorporarlo en la práctica clínica y apoyarse en herramientas tecnológicas de monitoreo continuo de glucosa (MCG) que faciliten el autocuidado, puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de quienes viven con esta condición o acompañan a otras personas en su manejo.







