Es un hecho compartido por todos que la seguridad pública es la primera preocupación ciudadana en Chile y además de la totalidad de los otros países del continente, de hecho se exigen planes concretos, medidas efectivas ,etc. Y se reclama porque los resultados no se dan de inmediato.
Pues bien, es importante de hablar de algunos logros y avances y también determinar algunas metas que están pendientes, sugiriendo medidas para alcanzarlas.
En primer lugar, el jueves 28 de mayo pasado se celebró en Santiago una Cumbre de Cancilleres de Chile, Perú, Bolivia, Argentina y Ecuador, donde los representantes de estos 5 países establecieron compromisos concretos y plazos para el intercambio de información entre policías y fiscales, la coordinación limítrofe, el seguimiento de flujos financieros del dinero, teniendo muy claro que no bastan aquí las declaraciones o diagnósticos, sino que se esperan resultados que den seguridad, se espera que los países trabajen conjuntamente para recuperar espacios de tranquilidad, legalidad, convivencia y en definitiva el desarrollo.
Sobre seguridad y de crimen organizado se ha hablado mucho, pero parece que estamos comenzando con el tema nada más, la operación Tokio investigada por la PDI durante 2 años y que culminó con la detención de 14 personas incluidos 2 ejecutivos bancarios partícipes en el lavado de dinero por más de 80 millones de dólares, demuestra que nuestra legislación y nuestros sistemas de control todavía son insuficientes, pero no me cabe ninguna duda que este hecho hará que el sistema bancario y las autoridades públicas: Ministerio de Seguridad, UAF, ANI, la Fiscalía, Aduanas y otros tomen medidas.
Este encuentro internacional que se va a repetir en noviembre para evaluar los avances y requiere integrar también a los demás países desde México hacia el sur, porque el combate no puede ser parcial ni por países debe ser en conjunto de todos ellos y además con un apoyo transversal de las comunidades nacionales. Este encuentro es un gran avance concreto, útil, que nos abre la esperanza de que no todo está perdido, y que podemos neutralizar estas organizaciones criminales, siguiendo su fuente de financiamiento, en las 3 áreas que ellos manejan, el narcotráfico, la trata de personas para fines sexuales o laborales, como también el tráfico de armas.
Sin embargo, también hay otros logros, el control de nuestras fronteras, especialmente la norte donde las medidas adoptadas han bajado los ingresos ilegales, también el plan de retorno, combinando aquí la vuelta voluntario con apoyo del Estado, y el que se hace con expulsiones, y que ahora no ha podido avanzar más por la falta de relaciones con Venezuela. Muy importante es el plan “Escudo en Ruta “, porque todo se mueve por las autopistas y por ello allí es donde debe haber un control efectivo, de personas, de vehículos, de los documentos. Fundamental es lo anunciado recientemente sobre el inicio de la intervención en 50 barrios críticos del país, esto para romper la cadena de nuevos delincuentes; más complejo ha sido la iniciativa del “Registro de vándalos e incivilidades “, que esperamos que camine , y por último el fortalecimiento de las policías y de Gendarmería, como también el inicio de un plan de infraestructura penitenciaria con 10 nuevos penales de aquí al 2030 aumentando 20.000 nuevas plazas, con recintos con características distintas a las actuales, de los cuales ya uno inició su licitación y otros 2 lo estarán dentro del presente año.
Esos son logros concretos, que esperamos avancen y tengan resultados efectivos, y repetimos este no es un trabajo de un sector político y ni siquiera de un país aislado, debe ser de toda la sociedad de todos los países pues es un problema internacional enfrentar a estos grupos que con miles de miembros y miles de millones de dólares han penetrado amplios sectores territoriales y sociales, y ya están pasando a etapas nuevas en relación al blanqueo de capitales a través del sistema bancario, y en el futuro a otras instancias.
Sin embargo queda mucho por hacer, y como es obvio debemos partir por lo básico, la intervención social es lo primero, debemos copiar iniciativas en países exitosos en esta materia con idiosincrasias parecida a la nuestra, es elemental cortar la cadena de nuevos delincuentes, y la única forma probada es la intervención social en barrios conflictivos con jóvenes y familias por a lo menos 10 o 15 años. Seguidamente que la nueva infraestructura penitenciaria vaya acompañada de políticas de rehabilitación efectiva, que comprenda el trabajo de los internos, alguna educación técnica, todo ello tendiente a que mantenga su dignidad y sus esperanzas, pero muy fundamental resulta el acompañamiento desde el primer día a quienes cumplen condena. No sacamos nada, con invertir miles de millones si no logramos bajar la tasa de reincidencia, es decir el hecho de que quienes cumplieron condenas vuelvan a delinquir, hoy de un 55% , si seguimos haciendo lo mismo de siempre, lograremos los nulos resultados de costumbre.
Robert Morrison Munro
Ph.D. Universidad Autónoma de Chile











