TALCA – La crisis en el Estadio Fiscal ya no conoce fondos. En una jornada que evidenció las dos caras de la moneda en la Primera B, Rangers de Talca volvió a tropezar tras caer por 1-0 ante Deportes Puerto Montt, un resultado que no solo premia la efectividad del “Velero”, sino que condena a los rojinegros a la última posición de la tabla general con un rendimiento que raya en lo paupérrimo.
El encuentro, válido por la décima fecha de la Liga de Ascenso 2026, fue un reflejo fiel del presente de ambos elencos. Mientras la visita jugaba con la convicción de quien pelea arriba, Rangers deambulaba en la cancha sin ideas claras. La paridad se rompió en el minuto 60, cuando Jason Flores aprovechó una desatención defensiva para batir la portería local y sentenciar el marcador.
Con este triunfo, el cuadro de la Región de Los Lagos duerme este sábado como líder provisorio del torneo, soñando con el retorno a la división de honor.
Radiografía de una debacle
Para Rangers, la situación ha pasado de preocupante a insostenible. A pesar del reciente cambio de timonel técnico con Jaime “Pillo” Vera a la cabeza —una apuesta de la dirigencia para dar un “golpe de timón”—, el equipo parece haber perdido la brújula por completo.
Cero reacción: El equipo no muestra identidad de juego ni rebeldía ante la adversidad.
Inoperancia ofensiva: La falta de efectividad frente al arco rival es alarmante; el gol parece un objetivo inalcanzable para los delanteros talquinos.
Crisis institucional: La derrota en casa no solo resta puntos, sino que fractura aún más la relación con una hinchada que ve con horror cómo su equipo se estanca en el fondo de la clasificación.
”El rendimiento es paupérrimo. No hay otra palabra para describir a un equipo que, teniendo las herramientas para pelear, se ha acostumbrado a perder y hoy es el colista absoluto del fútbol de plata”, comentaron analistas locales al finalizar el duelo.
El conjunto “Piducano” deberá buscar explicaciones —y puntos— de manera urgente si no quiere que esta pesadilla deportiva termine en un desastre irreversible al final de la temporada. Por ahora, el sótano de la tabla tiene un solo dueño, y viste de rojinegro.







