VILCHES ALTO.- En un ambiente familiar, rodeados de naturaleza, tradiciones y alegría, el Programa de Intercambio de Jóvenes (RYE) de Rotary Club Talca y Rotary Club San Agustín de Talca celebró las Fiestas Patrias de Chile el pasado domingo 13 de septiembre en el histórico refugio de Rotary Club Talca, ubicado en Vilches Alto.
La jornada, que reunió a 74 personas, congregó a jóvenes de intercambio provenientes de Finlandia, Francia, Italia, Canadá y Estados Unidos.
Los estudiantes, junto a sus familias anfitrionas, consejeros, encargados del programa y rotarios acompañados de sus familias, disfrutaron de una jornada marcada por la gastronomía nacional, los bailes tradicionales, los juegos típicos y el espíritu de camaradería.
En un entorno natural privilegiado y cargado de historia rotaria, los participantes compartieron costumbres, disfrutaron de la música chilena y formaron parte de diversas actividades recreativas. Para los jóvenes extranjeros, la celebración representó una oportunidad única para acercarse a las raíces locales, conocer las tradiciones del país y vivir de primera mano una de las festividades más importantes de la cultura chilena.
Más allá de la celebración, el encuentro permitió fortalecer los vínculos entre los jóvenes, sus familias anfitrionas y la comunidad rotaria, generando espacios de integración, aprendizaje intercultural y amistad. Estas experiencias constituyen una parte fundamental del proceso de intercambio, permitiendo que los estudiantes no solo conozcan un nuevo país, sino que también se sientan parte de su comunidad, construyan relaciones significativas y desarrollen una comprensión más profunda de otras realidades.
El intercambio juvenil como puente para la paz
El Programa de Intercambio de Jóvene de Rotary International tiene como propósito promover la paz y la comprensión mundial mediante el encuentro entre distintas culturas. A través de estas vivencias, jóvenes de diversos países aprenden a valorar la diversidad, superar prejuicios, desarrollar habilidades de liderazgo y construir amistades que trascienden las fronteras.
Celebraciones como la vivida en Vilches Alto reflejan la esencia del programa: construir la paz a través del conocimiento mutuo, la convivencia y la fraternidad entre los pueblos, formando a jóvenes que se convierten en verdaderos embajadores de sus culturas y promotores de un mundo más comprensivo y solidario.







