En la Catedral Metropolitana de Santiago se desarrolló el tradicional Te Deum Ecuménico, presidido por el Arzobispo de Santiago, Cardenal Fernando Chomali Garib, en el marco del 216° aniversario de la Primera Junta Nacional de Gobierno.
La liturgia -marcada por un profundo espíritu ecuménico e interreligioso que contó con la participación del Presidente de la República, autoridades y representantes de diversas confesiones cristianas y adhesiones de las comunidades judía y musulmana- tuvo entre sus signos destacados la presencia del histórico «Cristo del Cabildo de 1810» y una oración por los damnificados de las recientes inundaciones en el país.
Inspirado en el Evangelio de San Mateo sobre la casa edificada sobre roca, el Cardenal Chomali proclamó un enérgico y esperanzador mensaje patrio: «¡Chile, Chile lindo, cómo te querré! (…) A Chile podrán golpearlo mil veces, pero mil veces se levantará». En su alocución, el Arzobispo identificó las principales heridas y desafíos que interpelan a la nación: la pobreza, la soledad que golpea a jóvenes y adultos mayores, el envejecimiento demográfico y la baja natalidad, la violencia, la crisis de confianza y los dilemas éticos frente a la Inteligencia Artificial.
De manera categórica, calificó a la corrupción como el enemigo número uno del país: «No habrá una sociedad sana, escuelas sanas, empresas sanas, calles tranquilas y niños jugando en las plazas si al interior del Estado hay signos de corrupción. Erradicarla es prioritario». Asimismo, hizo un ferviente llamado a la clase política a deponer la confrontación estéril, salir al encuentro del adversario y rehabilitar la política al servicio del bien común.
Concluyó citando al poeta Vicente Huidobro: «Estamos todos cosidos a la misma estrella (…) Chile sólo podrá avanzar cuando dejemos de pensar únicamente desde el tú o el yo y aprendamos a reconocernos, nuevamente, como un nosotros».






