La organización de la alimentación en el hogar es parte de la vida diaria, y en un escenario donde la Canasta Básica de Alimentos (CBA) ha mostrado aumentos importantes, se vuelve relevante poner atención a cómo se planifican las compras y el uso de los productos. Este contexto invita a revisar prácticas habituales y a incorporar medidas simples que permitan un mejor manejo del presupuesto destinado a ese fin.
Desde la elección de los víveres hasta su preparación y conservación, existen acciones que pueden facilitar un uso más eficiente de lo que se adquirió. Ordenar el consumo, preferir productos de temporada y evitar pérdidas, son parte de una gestión que contribuye tanto al equilibrio nutricional como al cuidado de los recursos hogareños.
Gabriela Lizana, Directora de Carrera de Nutrición y Dietética de UDLA Sede Viña del Mar, comenta que “en estos tiempos, implementar buenos hábitos de estilos de vida, que contribuyan a una alimentación saludable, se vuelve fundamental. Con pequeños cambios como planificar las compras, almacenar adecuadamente los productos y aprovechar al máximo cada preparación, no solo contribuye a una dieta saludable, sino que también a reducir el desperdicio alimentario, un problema que impacta al medio ambiente y a la economía familiar”.
Recomendaciones:
Realizar una planificación alimentaria semanal o mensual, considerando cada tiempo de comida. Así solo se compran los productos necesarios para las preparaciones programadas.
Comparar precios entre ferias, mercados mayoristas, supermercados y otros. Incluso hoy es posible revisar valores en línea en distintos comercios, lo que permite tomar decisiones más informadas.
Comprar en grupo. Organizarse con familiares o amigos para comprar al por mayor, sobre todo alimentos no perecibles.
Preferir productos genéricos o marcas propias en vez de específicas. Hay comercios que compran a ciertas marcas, pero es la misma calidad a menor precio, cambiando solo cambio el envase y el marketing.
Diversificar fuente proteica. Si bien el huevo y las legumbres han experimentado alzas, siguen siendo alternativas más económicas en comparación con algunos cortes de carne.
Preferir frutas y verduras de la temporada, pues sus precios son más accesibles.
Reutilizar preparaciones, por ejemplo, si un día se consume legumbres, pueden transformarse al día siguiente en crema.
Almacenar los alimentos correctamente. Algunas frutas y verduras son climatéricas (como el plátano), es decir, continúan madurando después de ser cosechadas. Al guardarlas juntas, pueden acelerar su madurez y favorecer pérdidas.
Congelar alimentos frescos o preparaciones. Si algunas frutas o verduras están maduras y no se consumirán dentro de los próximos días, es preferible congelarlas previamente lavadas y porcionadas. En el caso de platos ya elaborados, estas deben enfriarse y no permanecer más de dos horas a temperatura ambiente antes de ser refrigeradas o congeladas para asegurar su inocuidad.






