A 53 años del golpe de Estado, decenas de mujeres volvieron a recorrer las calles, en una marcha que conectó el ex cuartel de la CNI en la 4 Oriente y la antigua Intendencia ubicada frente a la Plaza de Armas. Vestidas de negro y portando velas, las participantes recordaron a las personas detenidas, desaparecidas y ejecutadas durante la dictadura militar.
“Vinimos de negro en señal de duelo, para simbolizar el dolor y el vacío que dejaron las víctimas de la represión. Quisimos recordar el pasado, pero también defender el presente y el futuro, para que nunca más una mujer deba ir los tribunales, a las comisarías, a los hospitales y a las morgues a preguntar dónde están sus seres queridos”, señaló la coordinadora de Mujeres por la Memoria, Elia Piedras.
Piedras cuestionó además lo que calificó como señales de relativización y negación de las violaciones a los derechos humanos.
“Nos preocupa profundamente que desde el poder existan discursos y decisiones que relativicen las atrocidades de la dictadura, y que la memoria sea tratada como una opinión. Los derechos humanos no son patrimonio de un gobierno, de un partido ni de una ideología. Son derechos que pertenecen a todas las personas y que el Estado tiene la obligación de garantizar, gobierne quien gobierne”, agregó.
Reconocer la historia
Declarado Monumento Histórico en 2023, el recinto emplazado en la 4 Oriente 1470 -utilizado actualmente como estacionamiento privado- no dispone de una identificación pública que lo reconozca como sitio de memoria. Numerosos testimonios de ex prisioneros políticos distinguen a ese lugar como un centro de torturas, amenazas, vejaciones y simulacros de fusilamiento. La casa resultó destruida con el terremoto de 2010.
“Estamos aquí, pero en el Maule hubo muchos centros de detención y tortura, como recintos que ahora ocupan grandes tiendas en la 1 Sur y en la 2 Sur. ¿Cómo puede ser que lugares donde se cometieron graves violaciones a los derechos humanos hoy funcionen como cualquier otro espacio, sin una señal que permita a las nuevas generaciones saber qué ocurrió allí. No se trata de estigmatizar los lugares ni a quienes los utilizan; se trata de reconocer nuestra historia”, indicó la presidenta de la CUT Provincial Talca, Soraya Apablaza, presente en la vigilia.
Al finalizar el recorrido, las mujeres instalaron un cartel que versaba “No Olvidamos” en la ex intendencia, liderada hasta el 11 de septiembre de 1973 por el socialista Germán Castro, fusilado 16 días después.
“Cada nombre que pronunciamos durante esta marcha representa una vida que fue interrumpida violentamente. Nosotras caminamos por ellos y por sus familias, porque mientras no sepamos toda la verdad y no exista justicia, no podemos cerrar esta historia”, sostuvo Tita Valdés.











