Las consultas respiratorias representaron el 30,6% de las atenciones en SAPU y SAR durante la última semana, 3,8 puntos porcentuales menos que la semana anterior. Sin embargo, las infecciones respiratorias agudas graves aumentaron de 150 a 180 pacientes, mientras el Virus Respiratorio Sincicial (VRS) incrementó su circulación de 10,58% a 18,86%, desplazando progresivamente a la influenza A.
Aunque las consultas por enfermedades respiratorias disminuyeron durante la última semana epidemiológica en la Región del Maule, el Servicio de Salud Maule (SSM) mantiene la vigilancia sobre la evolución de los virus respiratorios debido al aumento de los cuadros graves que requieren atención hospitalaria.
De acuerdo con el balance epidemiológico regional, las consultas respiratorias representaron el 30,6% de todas las atenciones realizadas en los SAPU y SAR, lo que equivale a 3,8 puntos porcentuales menos que la semana epidemiológica anterior. En tanto, estos cuadros correspondieron al 15,8% de las consultas hospitalarias.
Sin embargo, el comportamiento de los casos más complejos muestra una tendencia distinta. Durante la última semana, las Infecciones Respiratorias Agudas Graves (IRAG) aumentaron de 150 a 180 pacientes, lo que representa un incremento cercano al 20%, principalmente en los hospitales de mayor complejidad de la región.
La Dra. María Fernanda Ramos González, jefa (s) de la Unidad de Programas Transversales y subrogante de la Campaña de Invierno de la Dirección del Servicio de Salud Maule, explicó que la situación epidemiológica es dinámica y debe analizarse semana a semana.
“En la última semana no hemos observado un aumento sostenido de las consultas respiratorias. Sin embargo, las infecciones respiratorias agudas graves sí aumentaron, principalmente en los hospitales de mayor complejidad. Por eso es importante no bajar las medidas de prevención y consultar oportunamente cuando aparecen signos de alarma”, señaló.
Cambia la circulación viral en el Maule
Además del aumento de los casos graves, el Servicio de Salud Maule advirtió un cambio en el comportamiento de los virus respiratorios que circulan en la región.
Durante la semana epidemiológica 29, el Virus Respiratorio Sincicial (VRS) aumentó su circulación desde 10,58% hasta 18,86%, mientras que la influenza A disminuyó desde 23% a 14%.
A ello se suma la circulación de otros virus respiratorios. El rinovirus registró un 24,86%, mientras que la influenza B alcanzó un 29,43%, confirmando que actualmente coexisten distintos virus respiratorios que pueden afectar especialmente a niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
“Estamos observando una transición en el patrón viral. Disminuye la influenza A, pero aumenta especialmente el Virus Respiratorio Sincicial y otros virus respiratorios. Esto nos obliga a mantener la vigilancia y reforzar las medidas preventivas para proteger a las personas con mayor riesgo de presentar complicaciones”, explicó la profesional.
El frío no provoca enfermedades, pero sí favorece los contagios
La especialista aclaró que las bajas temperaturas no producen infecciones respiratorias por sí solas. El principal factor de riesgo es la permanencia prolongada en espacios cerrados, con poca ventilación y alta concentración de personas.
Cuando una persona con una infección respiratoria habla, tose, estornuda o incluso respira, libera partículas que permanecen con mayor facilidad en ambientes mal ventilados, aumentando la posibilidad de transmisión.
Por ello, el Servicio de Salud Maule recomienda ventilar periódicamente hogares, salas de clases y lugares de trabajo, mantener una correcta higiene de manos, cubrir boca y nariz al toser o estornudar, utilizar mascarilla cuando existen síntomas respiratorios y es necesario compartir espacios con otras personas, además de evitar asistir a clases o al trabajo cuando existe fiebre o un cuadro que impida desarrollar las actividades habituales.
Reconocer las señales de alarma puede evitar complicaciones
La Dra. Ramos enfatizó que es fundamental consultar oportunamente cuando un cuadro respiratorio deja de ser leve.
En niños y adolescentes, las principales señales de alarma son dificultad para respirar, respiración rápida o agitada, hundimiento de las costillas al respirar, coloración azulada de labios, dificultad para alimentarse o beber líquidos, somnolencia excesiva, irritabilidad intensa, fiebre persistente o un empeoramiento luego de una aparente mejoría.
En adultos, en tanto, se debe acudir a un establecimiento de salud frente a dificultad respiratoria, dolor persistente en el pecho, confusión, desorientación, coloración azulada del rostro o labios, deshidratación, fiebre persistente o descompensación de enfermedades crónicas.
Grupos de mayor riesgo
El Servicio de Salud Maule recordó que los lactantes, especialmente menores de un año y prematuros; las personas mayores de 60 años; embarazadas y mujeres en las primeras semanas posteriores al parto; personas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, neurológicas, renales o hepáticas; pacientes con diabetes, obesidad grave, inmunodepresión o cáncer en tratamiento; además de quienes viven en establecimientos de larga estadía o presentan dependencia severa, tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones.
Por ello, reiteró el llamado a mantener al día las inmunizaciones, evitar el contacto entre personas con síntomas respiratorios y quienes pertenecen a grupos de riesgo, ventilar los espacios, lavarse
Por ello, el Servicio de Salud Maule reiteró que las principales medidas para prevenir contagios y evitar complicaciones son:
Mantener al día las vacunas e inmunizaciones, especialmente en los grupos definidos por la autoridad sanitaria.
Ventilar periódicamente hogares, salas de clases, lugares de trabajo y otros espacios cerrados.
Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón o utilizar alcohol gel.
Cubrir boca y nariz al toser o estornudar, utilizando el antebrazo o un pañuelo desechable.
Usar mascarilla cuando se presentan síntomas respiratorios y es necesario compartir espacios con otras personas, especialmente con quienes pertenecen a grupos de riesgo.
Evitar compartir vasos, botellas, cubiertos u otros objetos de uso personal.
No asistir a clases, al trabajo o a reuniones cuando exista fiebre, decaimiento importante o síntomas respiratorios.
Evitar el contacto entre personas con síntomas respiratorios y lactantes, adultos mayores, embarazadas o personas con enfermedades crónicas.
No fumar ni vapear dentro del hogar, ya que esto aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias graves.
“No debemos esperar que aparezca una dificultad respiratoria avanzada para consultar. Una evaluación precoz puede hacer una diferencia importante, especialmente en las personas más vulnerables”, concluyó la Dra. María Fernanda Ramos González.







