Muchas personas que superan el contagio por Covid-19 experimentan síntomas persistentes meses después de recibir el alta médica. Estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que aproximadamente 15 de cada 100 personas que padecieron la enfermedad continúan manifestando síntomas un año después.
María Ignacia Gotuzzo, académica de la carrera de Kinesiología de UDLA Sede Viña del Mar, explica que el daño que el virus genera en el sistema respiratorio incluye procesos inflamatorios que pueden disminuir la elasticidad de los pulmones y debilitar los músculos encargados de la ventilación, lo que provoca que actividades cotidianas, como subir una escalera o caminar distancias cortas, se transformen en tareas de alta complejidad.
“Muchas personas creen que, una vez superada la infección, el organismo vuelve rápidamente a la normalidad. Sin embargo, existen secuelas respiratorias que pueden persistir durante meses y afectar de manera importante la calidad de vida”, señala la kinesióloga.
Explica que un hallazgo clínico poco conocido es que la gravedad de la infección inicial no determina la intensidad de las secuelas. Pacientes que cursaron cuadros leves o que no requirieron hospitalización suelen registrar disfunciones en la microestructura de las vías aéreas pequeñas e incluso alteraciones en la difusión de oxígeno, invisibles en radiografías comunes. Esto explica por qué el cansancio extremo o la falta de aire aparecen meses después del alta médica ante actividades cotidianas sencillas.
Frente a esta realidad, menciona que la kinesiología aborda el proceso de recuperación mediante programas personalizados que combinan la reeducación diafragmática y el ejercicio de baja intensidad. Entre sus principales beneficios destacan:
- Mejora en la función pulmonar: los tratamientos de entre cuatro y ocho semanas logran incrementar significativamente parámetros técnicos como la Capacidad Vital Forzada (FVC) y el Volumen Espiratorio Forzado (FEV1).
- Disminución de la respuesta inflamatoria: la terapia kinésica supervisada ha demostrado una correlación directa con la reducción de biomarcadores de inflamación sistémica en el organismo, como la Proteína C Reactiva (PCR) y el Dímero D.
- Recuperación de la distancia de marcha: en pruebas clínicas estandarizadas de caminata de seis minutos (6MWT), los pacientes en rehabilitación logran aumentar su rendimiento en promedio en más de 50 metros, duplicando el umbral mínimo de mejora clínica.
“Estos síntomas después del Covid-19 no deben normalizarse. La evidencia demuestra que una intervención temprana, una vez alcanzada la estabilidad clínica y con autorización médica, contribuye a frenar el avance de la debilidad muscular y reduce el riesgo de que las secuelas evolucionen hacia patologías respiratorias o cardiovasculares”, afirma María Ignacia Gotuzzo.
La académica agrega que el éxito depende, en gran medida, del compromiso del paciente. “La constancia es fundamental. Para que la rehabilitación surta efecto, las personas deben seguir las indicaciones del equipo de salud y mantener una participación activa durante todo el proceso”, concluye.







