Con una amplia participación de estudiantes, académicos, agentes pastorales y representantes de la Iglesia Católica, Santo Tomás Talca desarrolló el conversatorio “Magnifica Humanitas: una mirada a la humanidad en tiempos de IA”, instancia que invitó a reflexionar sobre los desafíos éticos, sociales y humanos que plantea el acelerado avance de la inteligencia artificial.
La actividad contó con las exposiciones de Luis Galaz, director de carreras del Área Informática del IP Santo Tomás Talca, y Miguel Ángel Cruz, director de Formación e Identidad de Santo Tomás Talca, además de la participación especial de Monseñor Galo Fernández, obispo de Talca.
Según explicó Miguel Ángel Cruz, la jornada surgió como una respuesta al llamado realizado por el Papa León XIV en su encíclica, buscando acercar sus reflexiones a la comunidad educativa.
“Como institución recogimos lo que el Papa nos pide: ayudar a la comunidad a comprender esta magnífica humanidad de la cual somos poseedores y cómo responder en tiempos de inteligencia artificial. Logramos reunir distintas visiones para abordar tanto el contexto tecnológico como los aspectos filosóficos y teológicos que plantea esta reflexión”, señaló.
Durante el encuentro se abordó el contexto cultural actual, marcado por el avance de nuevas tecnologías y los cambios asociados a lo que algunos especialistas denominan la quinta revolución industrial. Posteriormente, los asistentes participaron en un espacio de diálogo abierto, donde pudieron plantear preguntas y compartir inquietudes respecto a los desafíos que enfrenta la sociedad.
Uno de los aspectos más valorados fue el interés demostrado por los estudiantes, especialmente de carreras del área informática, quienes participaron de manera voluntaria.
“Muchos asistentes manifestaron que no habían leído la encíclica, pero después de las exposiciones surgió el interés por conocerla y profundizar en sus planteamientos. Además, se abrió la posibilidad de generar futuros encuentros para seguir reflexionando sobre estos temas”, agregó Cruz.
La IA como herramienta al servicio de las personas
Durante el conversatorio, uno de los mensajes centrales fue la necesidad de comprender la inteligencia artificial como una herramienta y no como un fin en sí mismo.
“Una de las reflexiones fundamentales fue no demonizar la inteligencia artificial. La persona humana es un fin en sí misma, mientras que la inteligencia artificial es un medio que debe estar al servicio de las personas”, destacó el director de Formación e Identidad.
Por su parte, Luis Galaz enfatizó la importancia de detenerse a reflexionar en medio de los rápidos cambios tecnológicos que vive la sociedad.
“Estamos viviendo en un mundo absolutamente distinto, donde la evolución ocurre en períodos muy cortos de tiempo y muchas veces no nos da espacio para pensar. Este llamado del Papa apunta precisamente a eso: reflexionar sobre lo que estamos haciendo y hacia dónde vamos”, comentó.
Asimismo, destacó el rol que cumplen las instituciones de educación superior en la formación de profesionales capaces de combinar conocimientos técnicos con una mirada ética y humanista.
“Queremos formar ingenieros técnicamente sólidos, innovadores y creativos, pero que también contribuyan al desarrollo de la sociedad y comprendan el impacto que sus decisiones pueden tener en las personas y en el territorio”, afirmó.
Una invitación a humanizar la tecnología
Para Monseñor Galo Fernández, la inteligencia artificial representa una de las transformaciones más significativas de nuestro tiempo, por lo que resulta necesario analizarla desde una perspectiva humana y ética.
“La inteligencia artificial tiene enormes potencialidades, pero también entraña riesgos que debemos observar con atención. Debemos procurar que sea una herramienta al servicio de la dignidad humana y no algo que acumule poder, genere discriminación o termine deshumanizando nuestras relaciones”, indicó.
El obispo valoró especialmente que una institución de educación superior abra espacios de reflexión sobre estas materias, destacando que la doctrina social de la Iglesia busca precisamente aportar elementos para el diálogo frente a los grandes desafíos contemporáneos.
“Las universidades, especialmente aquellas con inspiración católica, tienen el deber de promover estas conversaciones. No se trata de imponer respuestas, sino de ofrecer una invitación a reflexionar sobre preguntas profundamente humanas que hoy nos interpelan a todos”, concluyó.







