La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó recientemente la probabilidad de desarrollo del fenómeno climático El Niño, alcanzando un 82% entre mayo y julio de 2026. Además, las proyecciones indican una alta posibilidad de continuidad hasta comienzos de 2027.
Los antecedentes disponibles indican que este evento podría adelantarse respecto de lo esperado y presentar características particularmente intensas, aumentando la probabilidad de efectos significativos sobre distintas regiones.
Dentro de los posibles escenarios asociados a un evento de estas características se consideran precipitaciones más intensas en algunos territorios, junto con fenómenos asociados como crecidas de cauces, anegamientos e impactos en infraestructura y actividades productivas.
El gerente de la Junta de Vigilancia del Río Longaví y sus Afluentes (JVRL), Lisandro Farías, comentó que los antecedentes analizados apuntan con respecto de las condiciones esperadas para la segunda mitad del año, diciendo que “los antecedentes que dispone la JVRL tienen que ver con un Niño recargado. Esto se relaciona con condiciones atmosféricas en el Pacífico Sur que generarían una alta probabilidad de precipitaciones en nuestros valles centrales. Lo que genera un llamado a la precaución de los regantes, usuarios y de la ciudadanía en general”.
Asimismo, agregó que “esperamos que lo que viene pueda ser más bien intenso, situación que aún no se ha manifestado a la fecha, considerando que ya hemos pasado la mitad de mayo. Sin embargo, podría presentarse con alta probabilidad un segundo semestre muy lluvioso”.
Recomendaciones preventivas
Frente a este escenario, desde la JVRL hacen un llamado a los usuarios y regantes a adoptar medidas preventivas con anticipación.
Entre las principales recomendaciones se encuentra considerar las disposiciones emitidas por la Dirección General de Aguas (DGA), con relación al cierre preventivo de bocatomas, mantener operativas y despejadas las redes de drenaje, realizar mantención y limpieza de canales, mantener despejados descansos y estructuras asociadas a la red hidráulica y revisar periódicamente las condiciones de infraestructura de conducción y evacuación de aguas.
Estado actual del Embalse Bullileo
En relación con las condiciones de almacenamiento hídrico, la JVRL informó que el Embalse Bullileo mantiene sus compuertas cerradas desde el 10 de abril, iniciando su proceso de acumulación de aguas invernales.
Actualmente, presenta una cota cercana a los 10 metros, con una acumulación superior a los 4 millones de metros cúbicos de agua, de una capacidad total de 60 millones de metros cúbicos.
Este proceso permite generar capacidad de regulación y contención frente a eventuales crecidas que puedan registrarse durante el periodo invernal. Desde la organización enfatizaron que ello no reemplaza la necesidad de mantener medidas de prevención y monitoreo permanente en los distintos cauces y sectores asociados al río.
“La prevención y la preparación temprana son fundamentales para disminuir riesgos y enfrentar de mejor manera escenarios climáticos que podrían ser particularmente intensos durante los próximos meses”, concluyeron desde la JVRL.







