Cada 11 de mayo celebramos el Día del Alumno, una fecha para reconocer a niñas, niños y jóvenes que dan vida a las escuelas. Son las y los estudiantes quienes llenan las salas de preguntas, conversaciones, aprendizajes, amistades y también desafíos. Además de conmemorar, esta fecha también es una oportunidad para reflexionar sobre cómo estamos acompañando sus trayectorias educativas y qué necesitan hoy para aprender, participar y sentirse parte de sus comunidades escolares.
En los últimos años, la asistencia escolar se ha transformado en una preocupación central para las comunidades educativas, y esto no solo porque asistir a clases es importante para aprender contenidos: La asistencia también permite construir vínculos, sentirse parte de una comunidad y desarrollar experiencias fundamentales para el bienestar y el desarrollo integral.
Desde iniciativas como Desafío TEP, desarrollada en conjunto entre el SLEP Maule Costa, Fundación Educacional Arauco y el CIAE de la Universidad de Chile, este desafío se aborda poniendo en el centro las trayectorias escolares de las y los estudiantes. La experiencia ha mostrado que la asistencia no debe entenderse únicamente como un indicador administrativo, sino también como una señal que permite identificar tempranamente a quienes requieren mayor acompañamiento.
La evidencia muestra que las inasistencias reiteradas afectan las trayectorias escolares de manera acumulativa. Cuando un estudiante comienza a faltar con frecuencia, aumentan las probabilidades de rezago, desconexión y, en algunos casos, exclusión. Detrás de cada ausencia no hay solo un número o un porcentaje: muchas veces existen dificultades familiares, dificultades de salud mental, responsabilidades de cuidado o experiencias escolares que han perdido sentido para quienes las viven.
Por eso, mejorar la asistencia no puede entenderse únicamente como una tarea administrativa ni como una responsabilidad individual, también implica preguntarnos qué tipo de experiencia escolar estamos ofreciendo y cómo las comunidades educativas logran generar espacios donde las y los estudiantes quieran estar.
En el Día del Alumno, el desafío es volver a poner en el centro a las y los estudiantes. No solo celebrarlos, sino también preguntarnos cómo construimos escuelas capaces de acoger, acompañar y sostener sus trayectorias escolares.
Porque cuidar la asistencia no es solo mejorar indicadores, es cuidar oportunidades, vínculos y futuros posibles para cada estudiante.
Millycent Contreras
investigadora asistente, Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile











