El desempleo femenino en Chile alcanzó el 10%, llegando a dos dígitos y ampliando la brecha con el desempleo masculino, que se sitúa en 8,1%. Así lo advirtió Trabajando.com, plataforma de gestión de talentos, que califica la cifra como una alerta urgente y llama a empresas, academia y Estado a tomar medidas concretas.
“Alcanzar estos números en el desempleo femenino es una alerta que debemos visibilizar de cara al mercado laboral. Al mirar los informes de los meses anteriores de este 2026 se identifica que la separación entre ambos tiene una tendencia a ser cada vez mayor, lo que es negativo desde muchos puntos de vista” señaló Eduardo Marín, gerente general de Trabajando.com.
Para el ejecutivo, esta tendencia está fuertemente ligada a factores culturales y estructurales. “Existe una mayor presencia de mujeres en sectores con alta tasa de informalidad, como el servicio doméstico, el comercio minorista y la gastronomía, que tienden a utilizar personal de refuerzo con altos niveles de precariedad. Cuando la economía no crece lo suficiente, el empleo femenino se ve más afectado que el masculino”, explicó.
Un contexto general que también preocupa
Este dato se enmarca en un escenario laboral que el propio Marín describe como poco alentador: el desempleo general en Chile subió al 8,9%, consolidándose como el más alto en los últimos 39 meses, en vísperas del Día del Trabajo del 1 de mayo. A esto se suma el crecimiento de la ocupación informal, que alcanzó el 26,5%, un aumento de 0,7 puntos porcentuales en doce meses.
“Hay varias condiciones que hacen que estas cifras sean preocupantes. Seguimos sumando más de tres años con el desempleo por sobre el 8% y crece la informalidad. Es urgente tomar medidas que apunten hacia la creación de empleos formales. Acelerar la discusión de alternativas que permitan acceder a créditos o subsidios podría ser un camino para actuar a tiempo”, sostuvo Marín.
Una hoja de ruta para revertir la tendencia
Pese al diagnóstico, el ejecutivo convocó a los postulantes a no desanimarse. “Las expectativas del mercado con el nuevo gobierno son optimistas de cara al crecimiento económico y al empleo, aunque el trimestre enero-marzo aún no alcanza a capturar las acciones que el actual gobierno está impulsando”, precisó.
En esa línea, Marín reiteró que la fórmula para reducir la informalidad y favorecer especialmente el empleo femenino pasa por: estimular la inversión y el crecimiento económico para generar empleos de calidad, fomentar la flexibilidad horaria, avanzar en el proyecto de sala cuna universal, y promover sectores intensivos en trabajo.
“Si se logra bajar el costo de la formalización y mejorar la productividad, Chile podría disminuir paulatinamente su tasa de informalidad y acercarse a los niveles de las economías desarrolladas, lo que favorecerá directamente el empleo y, en particular, el empleo femenino”, concluyó.







