En medio de un escenario internacional marcado por la guerra en Medio Oriente y el bloqueo iraní en el estrecho de Ormuz, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, confirmó este lunes una histórica alza en los precios de los combustibles.
Según informó en diversas entrevistas la gasolina de 93 octanos aumentará alrededor de $370 por litro, mientras que el diésel lo hará entre $570 y $580, a partir de este jueves.
“El alza es mucha, y me habría encantado heredar otra situación”, reconoció el ministro, quien aseguró que su prioridad es “velar por las finanzas públicas y el dinero de todos los chilenos”, descartando medidas populistas que comprometan la estabilidad fiscal.
Para aminorar el impacto de este alza sin precedentes, el Gobierno anunció un paquete de medidas de mitigación. Entre ellas destacan el congelamiento de tarifas del transporte público en el sistema Red de Santiago hasta el 31 de diciembre de 2026, y recursos especiales para que los gobiernos regionales contengan el alza en la locomoción colectiva.
En paralelo, la parafina bajará a niveles de febrero de 2026 y su precio se mantendrá congelado durante el otoño e invierno, buscando proteger a los hogares más vulnerables ante la próxima temporada de bajas temperaturas.
Además, el Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto de ley con discusión inmediata para reponer el Fondo de Estabilización del Precio del Petróleo, elevando sus recursos de US$ 5 millones a US$ 60 millones.
Entre las iniciativas complementarias se incluyen una subvención mensual de $100 mil para taxis y colectivos durante seis meses, una línea de crédito preferencial del BancoEstado para fomentar la electromovilidad, y la suspensión temporal del crédito diferenciado al impuesto específico que beneficia a empresas no transportistas.
Finalmente, el ministro Quiroz aseguró que estas medidas no afectarán la ejecución del Plan de Reconstrucción Nacional, reiterando que “se están tomando decisiones difíciles para proteger la economía y mantener los beneficios sociales vigentes”.
Con un alza de esta magnitud, el país enfrenta una de las mayores presiones en el costo de los combustibles de los últimos años, reviviendo el debate sobre la sostenibilidad fiscal y la dependencia energética externa de Chile.






