En Chile, marzo concentra el regreso masivo a la rutina: el fin de las vacaciones, el inicio del año escolar y la reactivación plena de la actividad laboral. Más que un hito administrativo, es un mes que articula ajustes simultáneos en la vida personal, familiar y organizacional, creando un escenario que puede afectar el bienestar de los equipos si no se gestiona con anticipación y planificación.
Este momento se inserta en una realidad estructural conocida por las organizaciones como factores psicosociales. Desde esa base, un diagnóstico de estos riesgos realizado por Mutual de Seguridad entre sus adherentes muestra que un 41,2% de los trabajadores presenta niveles de prevalencia del riesgo asociados a carga de trabajo; un 67,3% evidencia percepción de vulnerabilidad; y un 52,6% registra brechas en materia de apoyo social o compañerismo. Estos datos no describen un escenario negativo en sí mismo, sino áreas donde la gestión puede fortalecerse.
No obstante, es precisamente en períodos de mayor demanda de trabajo—como el inicio del año— cuando estas dimensiones pueden amplificarse si no se gestionan de manera anticipada.
“Este es un momento del año que moviliza múltiples dimensiones de la vida de las personas: la organización familiar, el retorno al trabajo y la definición de nuevas metas. Desde esa perspectiva, es clave que las empresas comprendan este mes como una instancia estratégica para cuidar a quienes sostienen sus operaciones. Esto se potencia cuando, además, las personas toman decisiones planificadas a nivel individual, con foco en su salud integral: física, mental y social”, señala Cristina Carrasco, psicóloga de Mutual de Seguridad.
Los riesgos psicosociales —sobrecarga laboral, falta de claridad en funciones, estilos de liderazgo y calidad de las relaciones— influyen directamente en el desempeño y la experiencia laboral. En contextos de mayor exigencia, estas variables suelen responder a señales acumuladas que pasan inadvertidas en la rutina.
“Por ejemplo, un equipo que retoma sus funciones en marzo con una alta demanda operacional puede verse rápidamente sobrepasado si no se revisa la carga de trabajo. Conversaciones oportunas y un reordenamiento de prioridades permiten un inicio más claro y sostenible”, agrega Carrasco.
A nivel personal ocurre algo similar. Las alteraciones en rutinas de sueño y hábitos saludables durante las vacaciones pueden dificultar el retorno al equilibrio necesario para enfrentar nuevas exigencias. “En ese punto, la interacción entre las acciones individuales y las condiciones del entorno laboral puede potenciarse tanto de forma negativa como positiva, siendo clave optar por un enfoque preventivo y proactivo”, explica.
Desde la experiencia en salud mental laboral, la reacción tardía suele resultar insuficiente. “Las organizaciones que esperan a que el malestar se manifieste para actuar llegan tarde. La prevención no es solo una recomendación: hoy es una condición básica para el funcionamiento sostenible de cualquier equipo humano”, advierte Carrasco.
Finalmente, considerando los desafíos que suelen concentrarse en marzo, las recomendaciones de Mutual de Seguridad se resumen en:
● Promover espacios de conversación abiertos, favoreciendo una comunicación clara sobre expectativas, metas y cargas.
● Clarificar roles y prioridades, reduciendo la incertidumbre y la sobrecarga innecesaria.
● Planificar con enfoque en el bienestar, estableciendo metas realistas y considerando los recursos disponibles.
● Fortalecer la comunicación, con jefaturas cercanas y atentas a señales tempranas de malestar.
● Incorporar acciones de promoción de la salud en toda la organización.
Desde esta mirada, la salud mental se consolida como un componente estratégico de la gestión organizacional. “Cuidar la salud mental no es algo accesorio: es una inversión en personas, productividad y cultura organizacional”, concluye Carrasco.







