El 11 de marzo se abrirá un ciclo donde la gobernabilidad dependerá, más que del volumen de las consignas, de la capacidad de construir acuerdos. Así lo planteó Mario Herrera Muñoz, académico del Magíster en Gobernanza, Innovación y Gestión Pública de la Universidad de Talca, tras analizar la reconfiguración del Congreso.
A su juicio, el escenario tiene dos dimensiones. La primera es que “vamos a tener un presidente con un Congreso en minoría”, lo que tensiona la tramitación de proyectos. La segunda dimensión es el aumento de la fragmentación y la polarización que se ha producido “desde el año 2017 en adelante”, un cuadro que, combinado, “atenta contra la gobernabilidad democrática” y puede derivar en “cierto nivel de inestabilidad”, precisó.
El cientista político vinculó este giro al cambio del sistema electoral en 2017, desde el binominal a un modelo proporcional. Esa transformación, explicó, empujó a los parlamentarios a “polarizar los discursos” para diferenciarse. El resultado, según detalló el experto, es una élite “profundamente polarizada y fragmentada”, mientras la ciudadanía se mantiene “más bien moderada” y suele “escapar del conflicto”.
Esa brecha, añadió, se conoce como “incongruencia programática” y se produce cuando no existe una correspondencia entre los legisladores y lo que demanda la ciudadanía. “Este es un Congreso que se parece mucho más a la ciudadanía, pero que no necesariamente la representa tanto”, puntualizó el académico.
En la práctica, recordó que Chile ya ha tenido gobiernos con minoría en el congreso y que de todas formas “se pueden llevar adelante proyectos de ley”. La diferencia es que hoy el mapa se ordena en “un escenario de cinco grandes bloques políticos”, lo que dificulta reunir mayorías estables, detalló el experto utalino, quien además destacó que, en este escenario, el presidente electo José Antonio Kast deberá buscar alianzas y “que esos acuerdos pasan necesariamente por abandonar la batalla cultural”, dialogando con sectores como -por ejemplo- el Partido de la Gente (PDG).
Sobre este último conglomerado, Herrera advirtió que enfrenta “un desafío en términos de cohesión interna” y deberá equilibrar su participación en la arena política entre ser oposición y dialogar con el gobierno si es que quieren sostener la idea de que no son “ni fachos ni comunachos”.
Por último, el cientista político, anticipó que, de cara al nuevo ciclo, “la etiqueta partidaria” importará menos y que serán “los programas” y “las ideas” los que mantendrán la cohesión. Para el presidente electo José Antonio Kast, agregó el experto, el dilema será estratégico ya que tiene “dos caminos posibles”, seguir la “batalla cultural” o moderarse hacia una derecha tradicional. Con un parlamento más atomizado “vamos a tener un presidente con el reto de construir acuerdos para sostener la gobernabilidad”, finalizó.






