El verano de 2026 está confirmando un cambio cultural en el paladar de los chilenos: helado de melón con vino, acompañar el postre con papas fritas y consumir helado en la oficina un martes cualquiera. Lo que antes era un consumo de fin de semana o estrictamente para capear el calor, hoy se ha vuelto una categoría transversal y experimental, según datos de Rappi Chile.
“El consumidor chileno ya no solo busca refrescarse, sino una experiencia de calidad. Estamos viendo cómo la categoría se vuelve transversal durante todo el año, con un cliente que valora la conveniencia del delivery para disfrutar de helados premium o de autor en la comodidad de su casa u oficina”, explica Imanol Huerta, Gerente de Restaurantes de Rappi.
Aunque el ranking de ventas sigue liderado por los infaltables de siempre —vainilla, frutilla, manjar y chocolate— con un 62% de las preferencias, el consumidor actual está experimentando con combinaciones que mezclan sabores inspirados en golosinas como Snickers o el tradicional Prestigio, que han aumentado un 28% en el último período, hasta una creciente demanda por opciones veganas y sin azúcar, reflejando una preocupación real por la salud, con un crecimiento de 35% en las preferencias.
Pero no todo es tradicionalismo. La curiosidad también mueve la aguja: desde combinaciones disruptivas como acompañar el helado con papas fritas o nuggets en McDonald’s, hasta apuestas con ADN local como el helado de “Melvin” (melón con vino) o el de Chokita en El Taller, que se han convertido en los favoritos de quienes buscan algo fuera de lo común.
En cuanto a cómo se pide, el formato para compartir sigue mandando. Los tamaños de 1 kg y ½ kg son los reyes del delivery, con un 68% de preferencia, aunque este año se nota un fuerte avance de las paletas y, sobre todo, del açaí, con un crecimiento de 52%. Este último ha pasado de ser una moda a un protagonista del verano, liderando el crecimiento en la categoría de postres fríos junto a jugos naturales y ensaladas.






