Lo que comenzó como la historia de un adolescente en conflicto con la ley, se convirtió en el relato de superación personal de un adulto joven, quien recientemente culminó su proceso de cumplimiento de medidas y sanciones.
Tras pasar por programas de Reinserción Social Juvenil, accedió voluntariamente al de Acompañamiento Postegreso, una nueva línea de acción del Servicio que se dedica a dar cobertura a las distintas necesidades particulares de las y los jóvenes, con el fin de hacer sostenible el desistimiento de toda conducta delictiva.
En este contexto, se activó la gestión de redes con la CONAC, entidad privada con la que el Servicio de Reinserción Social Juvenil firmó un convenio de colaboración.
Así, el joven pudo encontrar una oportunidad laboral efectiva y formal que, incluso, le ha permitido ascender progresivamente tanto en sus funciones como en su relación contractual.
“Es bacán el proceso de los cueros, ver como empiezan y cómo llegan hasta el teñido. Me gusta aprender, me llama la atención, es entretenido y el que toma atención igual aprende. Aquí me han recibido bien, es buena pega… Trabajando uno tiene que saber comportarse, cambiar la vida”, cuenta.
Luego de tres meses, este joven trabajador adquirió un contrato indefinido, ha aumentado gradualmente sus remuneraciones y ha tenido distintos roles:
“Antes era operario de curtiembre, ahora soy operario de fulón, puedo atender esta máquina yo solo, echar todos los químicos, hacer las pruebas, los test, los cortes, de todo”, relató.
A lo que añade que, esta experiencia “es mejor para vivir más tranquilo, para la vida, para la familia, para todo”, concluye.
Guillermo Herrera es técnico curtidor de CONAC y acompaña los procesos aprendizaje e incorporación del joven, al oficio.
“Acá nos hemos dedicado a reintegrar, a enseñar lo que es una curtimbre, lo que es el trabajo, para que ellos puedan insertarse bien en el mundo laboral. En este caso, estamos enseñándole un oficio que no es fácil”, relata.
Y añade sobre las medidas de seguridad: “Es un oficio donde trabajan con químicos, se les explica, se les enseña lo que es un químico para que no tengan accidentes. Entonces hay un cuidado único. El joven lo ha ido aprendiendo bien, asimilando bien y aparte a él le gusta”.
“Oportunidades que abran las puertas del empleo, de la estabilidad y la autonomía del joven, permiten visualizar una reinserción social efectiva en el largo plazo. El desarrollo de estas herramientas y competencias, son clave para que el desistimiento de la conducta delictiva perdure, y se traduzca en más justicia y seguridad”, fueron las palabras de María Belén Aguilera directora regional del Servicio de Reinserción Social Juvenil en el Maule.
Finalmente, enfatizó: “Por eso, es fundamental trabajar articuladamente con el sector público y privado, tal como ocurre con CONAC, con quienes firmamos un acuerdo de colaboración en 2025 y hoy se está viendo reflejado en la posibilidad de que un joven de un nuevo comienzo a su vida”, cerró la directora regional.







