Chile enfrenta, cada verano, niveles extremos de radiación ultravioleta (UV). Por supuesto que esto aumenta los riesgos a la piel, pero también pueden ser un gran inconveniente en la salud ocular de las personas. Por eso, la prevención puede ser el factor más relevante enlos cuidados especiales en esta época del año.
“Hay medidas que son efectivas y que todos deberían considerar cuando se está al aire libre. Dentro de ellas está usar lentes de sol con 100% de protección UVA/UVB; preferir lentes envolventes, es decir que cubran todo el ojo, para reducir radiación lateral; complementar con jockey o visera, especialmente en horarios de mayor radiación, utilizar lágrimas artificiales que hayan sido prescritas y considerar protección incluso en días nublados, ya que la radiación UV puede mantenerse elevada”, acotó Belén López, directora del Centro Oftalmológico UCM.
Aparte de los rayos UV, también hay otros factores ambientales dañan la superficie ocular, como el polvo, viento, exposición al cloro de piscinas y agua salada, además, del uso prolongado de aire acondicionado.
“Los problemas más habituales son irritación ocular, aumento de la sensación de ojo seco, inflamación de la superficie ocular y aumento de molestias como ardor, arenilla y ojo rojo. En usuarios de lentes de contacto, crece el riesgo de infecciones corneales si se exponen al agua. Por otra parte, en personas predispuestas, puede aparecer el pterigión”, mencionó la académica de Tecnología Médica UCM.
PTERIGIÓN, VERANO Y CONTROL PREVENTIVO
El pterigión es un crecimiento fibrovascular de la conjuntiva que puede avanzar hacia la córnea. Su aparición y progresión se asocian a exposición crónica a radiación UV, viento y polvo, condiciones típicamente más intensas durante el verano y en actividades al aire libre. Se manifiesta por irritación y ojo rojo principalmente en la conjuntiva hacia el sector nasal, sensación de ojo seco o de arenilla y sin dolor.
“En estados más avanzados se visualiza una especie de “tela” en ese sector y que avanza hacia la córnea, lo cual puede generar problemas graves de visión incluso sin presencia de dolor. Por eso, aconsejamos que se realicen controles preventivos para evitar el avance de este problema. En nuestro Centro Oftalmológico UCM estaremos atendiendo hasta fines de febrero para ayudar y aconsejar a nuestros pacientes”, dijo Belén López.
RIESGOS EN PISCINAS Y PLAYA
La temperatura en estos meses no da tregua y, por eso, muchas familias deciden hacer panoramas en piscinas o viajar a la costa. Acá el cuidado debe ser integral, ya que hay más factores de riesgos.
Los consejos son evitar frotarse los ojos, ya que empeora la irritación y puede producir microlesiones; tras exposición a cloro o arena, enjuagar con suero fisiológico agua hervida fría; usar lentes para el agua si hay sensibilidad ocular o si se nada con frecuencia y consultar a los especialistas si aparece dolor, fotofobia marcada o sensación de cuerpo extraño que no cede.






