El escenario demográfico de Chile ha alcanzado un punto de no retorno. Según el nuevo reporte “Envejecer en Chile 2025: evidencias para comprender la vejez”, elaborado por el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, el país se encuentra en una etapa de envejecimiento avanzado con 3.665.028 personas sobre los 60 años, lo que representa el 19,8% de la población total.
Este informe consolidado reúne los principales hallazgos de los reportes temáticos desarrollados durante 2025, incorporando información actualizada de fuentes administrativas, encuestas nacionales y los resultados recientes del Censo 2024. A lo largo de este periodo, el Observatorio analizó dimensiones críticas como la salud crónica, la soledad, la fuerza laboral, la participación electoral y el acceso a la cultura.
Un fenómeno sin precedentes
A diferencia de la transición demográfica europea, Chile ha experimentado este proceso con una velocidad alarmante. Este reporte advierte que para el año 2044, este segmento será el bloque etario más numeroso de la nación, superando incluso a los jóvenes y adultos jóvenes. Este cambio no es solo una estadística; es una transformación del mercado laboral, del sistema sanitario y de la propia democracia.
Uno de los hallazgos más críticos del reporte es la metamorfosis del mundo del trabajo. La participación laboral de los mayores de 60 años ha escalado al 12,3%, pero los motivos detrás de esta permanencia revelan una profunda vulnerabilidad: el 71% de las mujeres y el 62% de los hombres trabajan por necesidad económica.
Chile ostenta una de las edades efectivas de retiro más altas de la OCDE, lo que plantea un desafío de cómo integrar el talento senior sin que la extensión de la vida laboral sea sinónimo de precariedad o informalidad persistente.
Frente a esta realidad, Mauricio Fasce, Gerente General de la Compañía de Seguros Confuturo, sostiene que “las cifras que entrega este informe evidencian que el envejecimiento en Chile es una realidad imperante que exige respuestas oportunas y coordinadas entre el Estado y el sector privado. Como industria, tenemos la responsabilidad de liderar la creación de entornos laborales intergeneracionales y de soluciones que garanticen la sostenibilidad económica del país, transformando el desafío demográfico en una oportunidad de innovación en productos, servicios y gestión de talento”.
En términos de bienestar físico y emocional, el 2025 revela una dualidad compleja. Si bien la esperanza de vida continúa al alza, la calidad de esos años adicionales está amenazada por la multimorbilidad. El 52,4% de las personas mayores padece hipertensión y el 27% diabetes. Además, el informe destaca la carga desigual sobre las mujeres, quienes presentan más condiciones crónicas simultáneas que los hombres, condiciones que se ven agravadas por una epidemia silenciosa: la soledad no deseada.
Casi la mitad de la población mayor, 49,2%, declara sentirse sola, mientras que un 30% enfrenta aislamiento social severo, especialmente en zonas rurales y en sectores con menor nivel educativo. Esta desconexión no solo afecta la salud mental, sino que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y demencia, presionando aún más la red de asistencia pública. El 52,4% de las personas mayores padece hipertensión y el 27% diabetes.
Sobre este punto, Valentina Jorquera, Investigadora y Coordinadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, enfatiza la necesidad de políticas con pertinencia local: “Este reporte consolidado 2025 nos muestra que el envejecimiento es heterogéneo y profundamente territorial. No vive igual una persona mayor en una zona rural del Ñuble que en la Región Metropolitana. Para que el Estado y la sociedad civil respondan de forma efectiva, debemos dejar de mirar a la vejez como un grupo pasivo. Los datos nos urgen a diseñar ciudades amigables y sistemas de apoyo que combatan la soledad y la informalidad, reconociendo que la voz de los mayores es hoy más decisiva que nunca en nuestra democracia”.
A pesar de las brechas sociales, las personas mayores han emergido como el bloque ciudadano más comprometido. Con más de 3,2 millones de votos en los últimos procesos, su influencia en las urnas es indiscutible. El 92,5% de este grupo considera el voto como un deber, convirtiéndose en el pilar de la estabilidad democrática del país, incluso frente a una baja confianza en las instituciones políticas tradicionales. Los mayores de 60 años se consolidan como el bloque de votantes más constante, con más de 3,2 millones de votos en procesos recientes, impulsados principalmente por un profundo sentido del deber cívico. Esto posiciona a los mayores no solo como receptores de beneficios, sino como actores clave que definirán el rumbo político de Chile en las próximas décadas.
Por último, se pone el foco en la participación cultural de los adultos mayores, como un pilar del bienestar, revelando una caída dramática en el acceso a medida que se avanza en edad. Mientras que el 98% de los jóvenes participa en actividades culturales, la cifra cae al 51% en el tramo de 60-69 años y apenas al 36,6% en los mayores de 70. Barreras como el miedo a circular de noche en eventos vespertinos y la falta de transporte —donde casi un 30% de los mayores debe viajar hasta una hora para visitar un museo— están forzando un ‘repliegue cultural’ que impacta directamente en la salud cognitiva y la integración social de este segmento.
Sobre el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo
El Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro nace de la alianza entre Compañía de Seguros Confuturo y la Universidad Católica de Chile. Se estableció con el objetivo de visibilizar información relevante sobre los adultos mayores en el país, a través del desarrollo de estudios que permitan sensibilizar a la opinión pública y revelar tópicos de impacto social relacionados a la vejez y el envejecimiento de los chilenos.






