El sostenido aumento en el precio de las bencinas se ha convertido en una de las principales preocupaciones económicas para los hogares, impulsado por el alza del petróleo a nivel internacional y la incertidumbre geopolítica, escenario que encarece el costo de llenar el estanque, y también repercute en el transporte, los alimentos y diversos bienes de consumo, presionando aún más el presupuesto familiar.
En relación a los efectos inmediatos que podría tener el alza de las bencinas en el costo de vida de las familias chilenas, la ingeniera comercial y académica del Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de La Serena, Lorena Parada, señaló que “el impacto por una parte es directo a través de la variación en el IPC, ya que los combustibles son parte de la canasta básica, lo que se traduce rápidamente en una variación y por ende un incremento en la inflación mensual”.
“También hay un impacto en los precios de los productos y servicios que consumimos, influenciados por el alza de costos de industrias que usan el combustible como insumo y un incremento de costos en temas logísticos y de transporte. Aunque el impacto inmediato se espera sea acotado, principalmente en la inflación directa se genera un efecto más amplio y persistente a través de los costos, dejando una sensación de que los precios suben y no vuelven a bajar”, explicó.
Según la Magister en liderazgo, comunicación y dirección estratégica, el impacto del alza de los combustibles no afecta por igual a todos los hogares.
“El impacto es regresivo y aunque en algún momento afecta a todos los sectores socioeconómicos, primero golpea más a los grupos vulnerables, debido a que ellos destinan una mayor porción de sus ingresos al transporte y bienes de primera necesidad”, añadió.
La académica también aseguró que “aquellas personas que trabajan en áreas dependientes del transporte y quienes viven en las periferias se ven doblemente afectados por el aumento del costo del combustible y costo de la vida, en cambio, aquellos hogares más acomodados tienen la posibilidad de ajustar el consumo y absorber las alzas sin mayores inconvenientes”.
En cuánto al tiempo que suele tomar el traspaso del alza de las bencinas a otros precios de la economía, la experta indicó que “no es instantáneo, pero sigue una secuencia bastante clara, ya que en el corto plazo 1 a 2 meses se genera un impacto en el IPC y por ende en la inflación mensual, se visibiliza ese impacto el mes siguiente. Y en el mediano plazo hasta 6 meses, se traspasan estos costos a los alimentos, servicios y transporte”.
Incertidumbre global
Respecto a cómo influyen las tensiones geopolíticas actuales en la estabilidad del mercado energético global y qué escenarios deberían anticipar países como Chile, el académico de la Escuela de Periodismo de la Universidad de La Serena, Pablo Andrada Sola, reveló que “la influencia más esperable es el alza en el precio del petróleo que no ha sido evidente hasta ahora porque no se sabe con claridad la duración de la guerra entre Israel-Estados Unidos contra Irán”.
Al ser consultado sobre las lecciones que han dejado conflictos anteriores sobre petróleo para anticipar la evolución de los precios actuales, el Doctor en Comunicación planteó que “en el caso de las grandes crisis económicas las principales lecciones se refieren a un estado presente que realice oportunamente ayudas a los grupos de la población más vulnerables”.
El experto también hizo hincapié en la importancia de “la anticipación por parte del poder ejecutivo, asegurando el abastecimiento de productos clave como el petróleo, pero también de alimentos relevantes para la población que pueden ser afectados por el alza de los costos en la cadena de distribución”.







