La conversación pública de la semana no sólo estuvo marcada por la contingencia política internacional, sino también por señales claras sobre gustos culturales y comportamientos de consumo en Chile. En el plano artístico, Mon Laferte lidera el ranking como la favorita para Viña 2026, concentrando el 14% de las menciones, por sobre nombres internacionales como Pet Shop Boys (13%) y Jesse & Joy (11%). Un liderazgo que confirma su transversalidad y conexión emocional con el público local.
Pero más allá del espectáculo, el verdadero termómetro del consumo cotidiano sigue estando en la feria libre. Un 42% de las personas declara asistir todas las semanas, consolidándose como un espacio clave para el abastecimiento familiar. La razón es clara: frescura y calidad, atributos que son valorados por un 74% de los encuestados.
El segmento etario que más concurre corresponde a personas entre 35 y 54 años (49%), un grupo con decisiones de compra racionales y orientadas al hogar. En cada visita, los productos estrella siguen siendo frutas y verduras (73%), seguidos por huevos (26%), artículos de higiene personal (19%) y detergentes o productos de aseo (13%).
El gasto promedio también revela patrones claros: 45% desembolsa entre $10.000 y $20.000, mientras que 26% gasta entre $20.000 y $50.000 por visita. Sin embargo, persiste una brecha relevante en modernización: 89% paga en efectivo, aunque 41% afirma que compraría con mayor frecuencia si las ferias ofrecieran más medios de pago, fueran más ordenadas (38%) y más seguras (29%).
En este sentido, los principales dolores detectados son la aglomeración y el poco espacio (47%), la imposibilidad de pagar con tarjeta y la sensación de inseguridad (24%). Aun así, frente a los supermercados, las ferias siguen imponiéndose por mejores precios (74%), mayor variedad (48%) y rapidez (41%).
Para el académico y especialista en opinión pública Rodrigo Durán Guzmán, estas cifras no son casuales ya que a su juicio “la feria libre combina confianza, cercanía y percepción de valor. El desafío no está en cambiar su esencia, sino en modernizarla sin perder identidad, incorporando seguridad y medios de pago que respondan a un consumidor cada vez más exigente”, explica.
En paralelo, la publicidad también deja señales. Entel lidera como la marca con publicidad más memorable (12%), seguida por WOM (11%) y Falabella (8%). En relevancia de marca, Colun (13%) comparte el primer lugar con Líder (13%), reflejando la importancia de la coherencia entre producto, relato y presencia sostenida.
“La atención del público se fragmenta, pero cuando una marca, una artista o incluso un espacio como la feria logra conectar con la vida cotidiana, se transforma en un ancla emocional difícil de desplazar”, aclara Rodrigo Durán Guzmán.
Así, entre la música que proyecta el próximo Festival de Viña, las decisiones de compra semanales y una ciudadanía más crítica, el consumo en Chile confirma una tendencia clara: lo cercano, lo auténtico y lo confiable siguen siendo los verdaderos protagonistas.







