Marzo suele instalarse como uno de los meses de mayor exigencia emocional para las familias chilenas. El regreso a la rutina laboral y escolar, junto con un aumento significativo de los gastos, convierte este período en uno de los más complejos del año desde el punto de vista psicológico y financiero.
Así lo confirma el informe 5C de Cadem, que revela que un 45% de las personas reconoce sentirse estresada con la llegada de marzo, asociando este estado a cansancio, tristeza y sensación de agobio.
El periodista, coach, escritor y especialista en inteligencia emocional y neurociencia aplicada, Joaquín Pincheira, explica que este fenómeno tiene una base biológica clara. “Muchas cosas pasan por nuestro cerebro cuando nos sobrexigimos. Primero, la amígdala emocional que es nuestro centro de alarma se activa. El cerebro comienza a liberar cortisol y se prepara para enfrentar lo que percibe como una amenaza”, señala.
La vuelta a la rutina, las responsabilidades laborales y familiares, junto con las exigencias económicas propias del mes, como matrículas y mensualidades escolares, compra de útiles y uniformes, mayores costos de transporte, pago de permisos de circulación, seguros automotrices, contribuciones generan una sobrecarga que impacta directamente en la salud mental.
Cuando el cerebro entra en “modo amenaza”, tiende a enfocarse en el corto plazo y busca evitar el dolor inmediato, lo que puede afectar la toma de decisiones financieras y personales.
Señales de alerta que no debemos ignorar
El especialista advierte que existen señales tempranas de estrés que muchas veces pasan desapercibidas, tales como: dolores de cabeza frecuentes, bruxismo, cansancio sin razón clara, irritabilidad sin motivo aparente, sensación constante de urgencia, dificultad para concentrarse, problemas digestivos, procrastinación y problemas de memoria
“El cortisol elevado se refleja en irritabilidad, sensación permanente de apuro y dificultad para concentrarse. Muchas veces intentamos hacer algo y no lo terminamos porque nos sentimos colapsados”, explica Pincheira.
Marzo también trae consigo el llamado “estrés financiero”. Según el experto, es clave distinguir entre preocupación saludable y ansiedad desbordada.
“La preocupación saludable tiene un tiempo, implica planificación y genera acción concreta. En cambio, la ansiedad paralizante nos bloquea, nos lleva a la evitación y a pensamientos catastróficos”.
El exceso de ansiedad puede verse incluso en conductas cotidianas como, hacer todo rápido, hablar aceleradamente, mostrar tensión física evidente o querer resolver todo de inmediato.
Recomendaciones para enfrentar marzo sin colapsar
Para reducir el impacto del estrés de marzo, Joaquín Pincheira propone medidas prácticas y aplicables: respirar de forma consciente y constante, preguntarse: ¿qué depende de mí y qué no depende de mí?, enfrentar los números: hacer una lista real de ingresos y gastos, separar lo urgente de lo deseable, establecer metas concretas, aunque sean de corto plazo y avanzar paso a paso en lugar de intentar resolver todo al mismo tiempo
“La planificación es clave. Ordenar los números reduce la incertidumbre, y la incertidumbre es uno de los principales detonantes de ansiedad”, concluye.
En un mes que culturalmente se percibe como pesado y exigente, el llamado es a reconocer las señales tempranas de estrés, organizarse con anticipación y priorizar la salud mental como parte fundamental del bienestar integral.
El periodista y coach además lanzó hace pocos meses su último libro llamado “Conecta con las emociones y atrae la abundancia” una herramienta práctica para quienes buscan entender y transformar sus emociones, y, al mismo tiempo, integrar el concepto de abundancia desde una perspectiva emocional y humana.
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