Salomé Escalona Devia tiene seis años, le gusta cantar, bailar y aprender cosas nuevas. Vive en Pencahue y recibió en su casa la visita de Paola Zúñiga Ruiz, presidenta de la Fundación Hacer Visible lo Invisible, quien le entregó un lanyard de baja visión. Su madre, Carmen Devia Sepúlveda, también recibió un distintivo en su calidad de cuidadora oficial.
Salomé es una niña sorda y con baja visión que tiene síndrome de Usher. El contacto con la familia se logró gracias a Sandy Torres, de FFIMAULE, intérprete de lengua de señas que ya conocía a la niña y que acompañó a Paola durante la visita.
Estudiante del Complejo Educacional Pencahue, Salomé se comunica hablando. Su mamá explica que los implantes cocleares que utiliza le permiten escuchar y comprender. En su vida cotidiana disfruta jugar y compartir con su familia: su madre, su papá Nelson y su hermana, cuatro años mayor.
Para Carmen, el valor del lanyard está en que puede ayudar a otras personas a reconocer la baja visión y actuar con mayor consideración.
“El lanyard significa una excelente herramienta para que puedan identificar a personas con baja visión y puedan respetarlas y tener cuidado con ellas”, señaló.
Durante la conversación, Carmen contó que ha sabido acompañar a su hija y atender sus necesidades como mamá y cuidadora. También expresó lo que espera de quienes conocen a Salomé: que reconozcan sus capacidades y le den oportunidades para desenvolverse.
“Me gustaría que las personas comprendieran que Salomé es una niña que, a pesar de su condición, puede enfrentarse a cualquier desafío, y aquí estaremos como padres y familia para apoyarla”, afirmó.
La Fundación Hacer Visible lo Invisible entrega los lanyards gratuitamente y su uso es voluntario. Con este distintivo busca que la baja visión, que no siempre resulta evidente para los demás, pueda ser reconocida y comprendida en la vida diaria.






