Levantarse de una silla, tomar un objeto o subir una escalera son acciones cotidianas que, cuando comienzan a costar más de lo habitual, pueden ser una primera señal de sarcopenia. Así lo advirtió el académico del Departamento de Ciencia del Movimiento Humano e integrante del Centro de Longevidad Vitalis de la Universidad de Talca, Cristián Caparrós Manosalva, quien definió a esta afección como un “trastorno del músculo, tanto de la masa muscular como de su función, principalmente la capacidad de manifestar fuerza”.
El especialista explicó que la sarcopenia se presenta principalmente en personas mayores y puede afectar aspectos centrales de la vida cotidiana, como la autonomía y la calidad de vida. Además, precisó que no debe entenderse como un efecto inevitable de la edad, ya que una intervención temprana puede ayudar a prevenirla o a mitigar sus efectos.
Uno de los principales obstáculos, detalló Caparrós, quien también integra el Centro Interuniversitario de Envejecimiento Saludable (CIES), es que “no es fácil detectarla porque asociamos que el envejecimiento tiene como algo natural la pérdida de fuerza”, sumándose situaciones que pueden aumentar la sospecha, como la presencia de enfermedades crónicas o períodos prolongados de inmovilización.
Por ello, el académico llamó a no postergar la consulta cuando esa disminución comienza a interferir con las actividades habituales. “Se recomienda que aquellas personas que presentan una disminución de fuerza importante consulten y se acerquen a los centros de salud para comenzar la detección y el diagnóstico de esta condición”.
Fuerza y alimentación, las claves
En cuanto a la prevención y el manejo de la sarcopenia, Caparrós fue enfático subrayando que “lo más recomendado y lo que mayor evidencia tiene es el ejercicio o el entrenamiento de fuerza muscular”.
La alimentación es el otro elemento central, precisó el especialista, ya que la sarcopenia involucra tanto pérdida de fuerza como de masa muscular, por lo que el ejercicio y “una alimentación adecuada para nutrir o entregar los nutrientes suficientes para la masa muscular”.
Para finalizar, el académico enfatizó en la incorporación del ejercicio de fuerza ya que “si bien es algo lógico, toda la evidencia apunta a que las personas que comienzan a hacer ejercicio de fuerza tienen ganancias iniciales y que, obviamente, pueden ir progresando con un entrenamiento adecuado”.






