El Banco Central de Chile publicó el Informe de Política Monetaria (IPoM) correspondiente a septiembre de 2026, en el que se destaca que la economía local se ha debilitado en el transcurso del año.
En el primer trimestre el desempeño de la actividad fue afectado, principalmente, por factores de oferta, mientras a partir del segundo trimestre se hizo presente una debilidad de la demanda, un deterioro del mercado laboral, un debilitamiento de los indicadores de confianza y los efectos negativos del alza de los combustibles en el ingreso de empresas y hogares. A todo esto, se añade el impacto de las adversas condiciones climáticas en el tercer trimestre.
La suma de todos estos elementos lleva a que el escenario central del IPoM reduzca las perspectivas de crecimiento del PIB para este año respecto de junio, desde 1,0/1,75% a 0,25/0,75%. A partir del próximo año, sin embargo, la aprobación de la Ley de Reconstrucción proveería un mayor impulso a la actividad, principalmente a través de la inversión. Coherente con esto, el PIB crecería entre 2 y 3% en 2027 y entre 2,25 y 3,25% en 2028.
En cuanto a la inflación, esta variable ha seguido una trayectoria coherente con lo previsto en el IPoM anterior, considerando que la variación anual del IPC total ha oscilado alrededor del 4%, mientras que aquella que excluye los ítems volátiles, se ha mantenido entre 3,2 y 3,4%. La inflación local, en gran parte, ha seguido determinada por el alza del valor de los combustibles, cuyo traspaso a otros precios ha seguido los patrones históricos, en medio del conflicto en Medio Oriente.
De este modo, la proyección de inflación total se mantiene algo por encima de 4% para fines de 2026 y reitera su convergencia a 3% en el segundo trimestre de 2027.
Factores detrás del menor crecimiento de la actividad
El IPoM señala que la actividad económica mantuvo un bajo desempeño en los últimos meses, con variaciones del PIB (tanto total como no minero) que en el segundo trimestre estuvieron por debajo de lo que se preveía en el Informe de junio.
Entre las razones del débil desempeño de la economía, están los factores de oferta exhibidos a inicios de año y en meses recientes se apreció una desaceleración de la demanda interna, tanto en la parte pública como privada, con menores tasas de crecimiento en inversión y consumo. A esto se sumó una menor producción minera y el efecto adverso de las condiciones climáticas en varios rubros.
La evolución del gasto privado se dio en un contexto de deterioro de algunos de sus determinantes, entre ellos los índices de confianza de empresas y hogares, que mostraron un marcado descenso a partir de fines del primer trimestre incididos por factores locales y externos.
A esto se suma el débil desempeño que, tras la pandemia, ha mantenido el mercado laboral chileno, con una tasa de desocupación que subió hasta 9,5% en el dato más reciente, comportamiento en el que se combinan factores de carácter persistente y algunos cíclicos. Como se señaló en Informes anteriores, parte de ello responde al importante incremento de los costos laborales durante los últimos años. Se suman antecedentes que apuntan al rol del proceso de automatización, mediado por la alta exposición de ciertas ocupaciones a estos cambios y una reducción en el costo relativo de la tecnología respecto del trabajo. Respecto de los factores cíclicos, la mayor debilidad de la demanda interna también ha restado impulso al empleo, especialmente en los rubros más intensivos en mano de obra, como la construcción.
Por su parte, el comportamiento de la FBCF (inversión) estuvo afectado por el término de algunas iniciativas de gran tamaño y la postergación de inversiones, con el consecuente impacto en construcción y obras, y la sostenida debilidad del sector inmobiliario. En todo caso, las perspectivas para la FBCF continúan siendo favorables, en un contexto en que el precio del cobre se ubica en niveles elevados y su supuesto de mediano plazo se revisa al alza, y en que la Ley de Reconstrucción impulsará la inversión privada. Coherente con esto, el catastro de grandes proyectos de inversión ha seguido revisando al alza los montos comprometidos para los próximos años.
Escenario externo dominado por el desarrollo del conflicto en Medio Oriente y auge de la IA
El IPoM señala que la escalada de las hostilidades en el conflicto en Medio Oriente elevó el precio del petróleo en los días previos al cierre estadístico de este informe. Con todo, las proyecciones del precio del petróleo —que consideran el promedio de diez días de los contratos futuros hasta el 2 de septiembre— tienen cambios acotados respecto de junio. Se asume un valor de US$79 (promedio Brent-WTI) para el período 2026-2028, que se compara con US$81 en el IPoM pasado.
En tanto, la actividad mundial continúa impulsada por el auge de la inteligencia artificial (IA). Esto ha favorecido sobre todo a los países más involucrados en la cadena productiva tecnológica, con un alza del crecimiento esperado en varias economías asiáticas, y el dinamismo de la actividad en Estados Unidos. Sin embargo, hay crecientes dudas sobre la capacidad de las empresas ligadas a la IA para mantener el alto ritmo de inversión actual, en un contexto en que sus niveles de endeudamiento han aumentado.
Como consecuencia de la resiliencia de la actividad global y la persistencia del mayor valor de los combustibles, se renovaron las preocupaciones y riesgos inflacionarios a nivel mundial.
Ajustes en proyecciones de la economía local
El IPoM reduce la proyección de crecimiento del PIB para 2026 a un rango entre 0,25/0,75% desde el 1/1,75% que se preveía en el IPoM publicado en junio, revisión que se debe en gran medida a la mayor debilidad del gasto interno, el desempeño de la economía en julio y una menor producción minera. El consumo y la FBCF completarían 2026 con tasas de variación anual de 1,7 y -0,3%, respectivamente (ambos 2,2% en el IPoM anterior).
Se espera que a partir del próximo año la economía retome mayores tasas de expansión, en lo que tendría un rol importante la aprobada Ley de Reconstrucción. En el escenario central, se supone que esta proveería un estímulo relevante a la inversión, más notorio a partir del próximo año, apoyado también en otras medidas de fomento a esta parte de la demanda interna puestas en marcha en los últimos años. En total, la proyección considera en torno a 0,5 puntos porcentuales de mayor crecimiento anual en 2027 y 2028 producto de la Ley. La proyección de crecimiento también supone que se irían disipando los factores de oferta que lo afectaron durante este año y que no habría disrupciones significativas por eventos climáticos.
En este contexto, se proyectan rangos de crecimiento del PIB entre 2 y 3% en 2027 y entre 2,25 y 3,25% en 2028 (2-3% y 1,75-2,75% en junio, respectivamente).
Respecto a la inflación, los ajustes son acotados. La proyección de inflación total se mantiene algo por encima de 4% para fines de 2026 y reitera su convergencia a 3% en el segundo trimestre de 2027. Para la medición subyacente, las estimaciones continúan alrededor de 3% durante gran parte del horizonte de proyección.
En el corto plazo, el comportamiento de la inflación estaría determinado por la interacción de los efectos opuestos de las menores presiones de demanda y shocks de costos que siguen siendo relevantes. A mediano plazo, la demanda se recuperaría y el shock de costos se disiparía, con lo que la inflación se ubicaría en su meta en el segundo trimestre del próximo año.
En su Reunión de Política Monetaria celebrada ayer, el Consejo del Banco Central de Chile acordó mantener la tasa de interés de política monetaria en 4,5%. En su comunicado, el Consejo destacó que el escenario macroeconómico sigue sujeto a un grado de incertidumbre mayor que el habitual. Por un lado, siguen presentes los riesgos asociados al conflicto en Medio Oriente, que incluso se han intensificado en lo más reciente. Por otro, si bien se anticipa que la economía local retomará impulso hacia 2027, no puede descartarse que su debilidad actual sea más persistente que lo previsto.
De esta forma el Consejo estima que será necesaria la constante evaluación de escenarios alternativos en que la respuesta de la economía mundial y local pueda configurar trayectorias de la inflación distintas de las esperadas y requiera cambios en la política monetaria. De este modo, la evolución futura de la TPM seguirá evaluándose Reunión a Reunión en función del desarrollo de los acontecimientos.
El Consejo reafirma que tomará las decisiones necesarias para cumplir con su objetivo de que la inflación proyectada se ubique en 3% en un horizonte de dos años.






