En el marco de la adjudicación del Fondo Nacional de Proyectos Inclusivos (FONAPI) 2026 en la Región del Maule, conversamos con el delegado presidencial regional, Juan Eduardo Prieto, sobre los desafíos que enfrenta la inclusión de las personas con discapacidad y la importancia de fortalecer las iniciativas que nacen desde las propias organizaciones.
Desde su experiencia como exseremi de Desarrollo Social y Familia durante el segundo Gobierno del Presidente Sebastián Piñera y su actual responsabilidad como máxima autoridad del Gobierno en la región, Prieto aborda las barreras que aún persisten, la necesidad de avanzar desde distintas dimensiones y el rol que cumplen las organizaciones y las políticas públicas en esta tarea.
-Usted conoce muy bien el trabajo en materia social. De hecho, durante el segundo Gobierno del Presidente Sebastián Piñera fue seremi de Desarrollo Social y Familia. ¿Cómo ha evolucionado su mirada sobre las políticas de inclusión desde entonces hasta hoy?
Mi mirada se ha profundizado mucho. Cuando fui seremi de Desarrollo Social tuve la oportunidad de conocer de cerca distintas realidades y entender que las políticas sociales tienen que hacerse pensando en las personas y escuchando a las organizaciones que están en terreno. Hoy, desde la Delegación Presidencial, sigo teniendo esa convicción. Hemos avanzado, pero todavía existen muchas barreras que debemos seguir derribando, y la inclusión tiene que ser una tarea permanente, no algo puntual.
-Cuando hablamos de inclusión, muchas veces el concepto puede parecer muy amplio. Desde su experiencia, ¿cuáles son hoy las principales barreras que todavía enfrentan las personas con discapacidad en nuestra región?
Todavía tenemos barreras físicas, pero también sociales, culturales y laborales. Una persona puede tener acceso a un espacio físico, pero si no tiene oportunidades de educación, de trabajo, de participación o de desarrollar sus capacidades, la inclusión sigue siendo incompleta. Por eso necesitamos una mirada integral y un compromiso de todos: del Estado, de los municipios, de las organizaciones, del sector privado y, por supuesto, de toda la sociedad.
-FONAPI financia proyectos en ámbitos tan diversos como deporte, cultura, inclusión laboral, salud mental e investigación. ¿Por qué es importante abordar la inclusión desde distintas dimensiones?
Porque las personas somos integrales y las necesidades también lo son. La inclusión no significa solamente tener una rampa o facilitar el acceso a un determinado lugar. Significa poder estudiar, trabajar, hacer deporte, participar de la cultura, tener espacios de recreación, cuidar nuestra salud y desarrollar un proyecto de vida con autonomía. Por eso es tan importante que FONAPI tenga distintas líneas de financiamiento, porque permite responder a necesidades concretas y apoyar iniciativas que nacen desde las propias comunidades.
En esta convocatoria se incorporan también iniciativas dirigidas a personas autistas y personas cuidadoras. ¿Qué relevancia tiene ampliar la mirada y entender que la inclusión también involucra a las familias y a quienes cumplen labores de cuidado?
Es fundamental. Cuando hablamos de discapacidad, muchas veces pensamos solamente en la persona, pero detrás existe una familia y muchas veces una persona cuidadora que realiza un trabajo enorme y que también necesita apoyo. Incorporar a las personas autistas y a quienes cumplen labores de cuidado significa entender la realidad de manera mucho más completa y entregar herramientas que permitan mejorar la calidad de vida de todo ese entorno.
-Hay algo especialmente relevante en este tipo de fondos: muchas veces son las organizaciones de la propia comunidad las que conocen mejor que nadie las necesidades existentes. ¿Qué valor tiene para el Gobierno apoyar ese conocimiento y esa experiencia?
Tiene muchísimo valor, porque estas organizaciones están en terreno todos los días. Ellos saben cuáles son las dificultades, pero también tienen las ideas y la creatividad para buscar soluciones. El Estado tiene que escuchar esa experiencia y generar las condiciones para que esas buenas ideas puedan transformarse en proyectos concretos. Eso es justamente lo que buscamos con FONAPI.
-Como autoridad regional y también desde su experiencia anterior como seremi, ¿qué es lo que más le gustaría que cambiara en la vida cotidiana de una persona con discapacidad gracias a este tipo de políticas públicas?
Me gustaría que cada vez fueran menos las veces en que una persona con discapacidad tuviera que preguntarse si puede hacer algo por las barreras que existen. Que pueda estudiar, trabajar, desplazarse, hacer deporte, participar y desarrollar sus proyectos con la mayor autonomía posible. Ese es el verdadero sentido de la inclusión: que las oportunidades no estén determinadas por una discapacidad.







