Las vacaciones de invierno llegan a su última semana y, para muchas familias, comienza la preparación para el regreso a clases. En este escenario, el Servicio de Salud Maule hizo un llamado a aprovechar estos días para retomar paulatinamente las rutinas y acompañar emocionalmente a niños, niñas y adolescentes, favoreciendo una transición positiva hacia el segundo semestre escolar.
La psiquiatra infantojuvenil del COSAM Maule, Dra. Ana Luisa Infante, explicó que el retorno al colegio no comienza el primer día de clases, sino durante los días previos, cuando las familias pueden recuperar hábitos que favorecen el descanso, la organización y el bienestar emocional.
“El regreso a clases no comienza el primer día de colegio, sino durante la última semana de vacaciones. Preparar con anticipación los horarios, conversar con los hijos sobre cómo se sienten y retomar algunas rutinas permite que la transición sea mucho más positiva”, señaló la especialista.
Los últimos días de vacaciones también son una oportunidad para fortalecer los vínculos
La Dra. Infante indicó que es normal que algunos niños, niñas y adolescentes experimenten ansiedad, nerviosismo o poca motivación frente al regreso a clases, especialmente si enfrentarán nuevos desafíos académicos o cambios en su entorno escolar.
En ese contexto, destacó que el principal factor protector sigue siendo el acompañamiento familiar.
“Más que la cantidad de tiempo que uno pasa con sus hijos, lo importante es la calidad de ese tiempo. Compartir un juego, cocinar juntos, conversar o simplemente dedicar un momento para escucharlos fortalece el vínculo y favorece su bienestar emocional”, afirmó.
Asimismo, explicó que no es necesario organizar grandes panoramas para cerrar las vacaciones de buena manera. Compartir una comida, salir a caminar, jugar o conversar pueden transformarse en espacios significativos que fortalecen la confianza y la seguridad emocional.
Retomar las rutinas desde ahora facilita la adaptación
Desde el Servicio de Salud Maule recomendaron comenzar durante esta semana a recuperar progresivamente los horarios habituales de sueño, disminuir el uso de pantallas durante la noche y reorganizar los hábitos cotidianos que acompañan el período escolar.
Dormir las horas necesarias según la edad, realizar actividad física, mantener horarios para las comidas y favorecer momentos de descanso ayudan a regular las emociones y permiten enfrentar el regreso a clases con mayor energía y bienestar.
La especialista agregó que las rutinas entregan estabilidad y seguridad, por lo que retomarlas gradualmente evita cambios bruscos que pueden afectar el ánimo o el rendimiento escolar durante los primeros días.
¿Cuándo es importante prestar atención?
La Dra. Infante señaló que es esperable que algunos estudiantes manifiesten tristeza o rechazo porque las vacaciones terminan. Sin embargo, recomendó observar con mayor atención cuando estas emociones son muy intensas, persisten en el tiempo o interfieren con la vida cotidiana.
“Si observamos tristeza persistente, ansiedad intensa, cambios importantes en el sueño, aislamiento, irritabilidad o un rechazo marcado a asistir al colegio, es importante conversar con el establecimiento educacional y, si estas señales continúan, consultar con un profesional de salud”, explicó.
Recomendaciones para un regreso a clases sin estrés
El Servicio de Salud Maule entrega algunas orientaciones para favorecer una adaptación positiva al retorno escolar:
Retomar gradualmente los horarios habituales de sueño.
Reducir el uso de pantallas, especialmente antes de dormir.
Conversar con niños y adolescentes sobre cómo se sienten frente al regreso a clases.
Compartir momentos de calidad en familia, aunque sean breves.
Favorecer la actividad física y el juego al aire libre cuando las condiciones climáticas lo permitan.
Preparar con anticipación útiles, uniformes y materiales escolares para disminuir el estrés del primer día.
Mantener rutinas que entreguen estabilidad y seguridad.
Finalmente, la Dra. Ana Luisa Infante recordó que el cierre de las vacaciones no debe convertirse en una fuente de presión para las familias, sino en una oportunidad para fortalecer los vínculos y preparar un regreso a clases desde el afecto y la confianza.
“No existen vacaciones perfectas ni un retorno perfecto. Lo más importante es que los niños y adolescentes se sientan escuchados, acompañados y contenidos. Ese apoyo cotidiano es una de las herramientas más importantes para proteger su salud mental y enfrentar con mayor seguridad los desafíos del nuevo semestre”, concluyó.
Desde el Servicio de Salud Maule reiteraron el llamado a las familias a aprovechar esta última semana de vacaciones para fortalecer los vínculos, recuperar gradualmente las rutinas y conversar con niños, niñas y adolescentes sobre el regreso a clases. Asimismo, enfatizaron que cuidar la salud mental también significa escuchar, contener y acompañar las emociones de los más pequeños, favoreciendo un retorno al segundo semestre escolar más seguro, positivo y saludable.







