TALCA.- Lo que comenzó como un contrato de arriendo terminó convirtiéndose en una compleja disputa judicial que puso en riesgo el principal sustento económico de una adulta mayor de más de 80 años.
La propietaria, dueña de un inmueble ubicado en un sector comercial de Talca, obtenía de éste los ingresos necesarios para solventar sus gastos y mantener su calidad de vida. Sin embargo, con el paso del tiempo, quienes administraban el recinto dejaron de cumplir sus obligaciones económicas, mantuvieron la ocupación del inmueble y continuaron explotándolo comercialmente como hotel.
Ante este escenario, la propietaria buscó representación especializada y encomendó el caso al Estudio Jurídico Pinochet y Compañía, que asumió la estrategia para recuperar la propiedad y perseguir judicialmente las obligaciones impagas.
El abogado Matías Pinochet, quien lideró la representación judicial, explicó: “Muchas personas creen que el problema termina cuando dejan de pagar el arriendo, pero en realidad ahí recién comienza. Recuperar una propiedad requiere perseverancia y una estrategia jurídica adecuada. En este caso, lo más importante fue devolverle a nuestra clienta un inmueble que constituía su principal fuente de ingresos y que era fundamental para su sustento.”
LA ESTRATEGIA JUDICIAL PARA RECUPERAR EL INMUEBLE
El equipo jurídico inició una acción utilizando el procedimiento monitorio incorporado por la ley conocida popularmente como “Devuélveme mi Casa en 10 días”, mecanismo destinado a agilizar la restitución de inmuebles frente al incumplimiento contractual.
La demanda buscó obtener la entrega de la propiedad, el pago de las rentas adeudadas, el cobro de servicios básicos pendientes y las indemnizaciones correspondientes por los perjuicios ocasionados.
La acción fue acogida por el tribunal y permitió avanzar hacia la recuperación efectiva del inmueble.
CUANDO LOS PLAZOS LEGALES SE ENFRENTAN A LA REALIDAD
Aunque la normativa es ampliamente conocida por permitir recuperar inmuebles en tiempos breves, la experiencia práctica demuestra que muchas veces son necesarias actuaciones adicionales para concretar el lanzamiento.
En este caso fue necesario desplegar diversas gestiones judiciales, entre ellas coordinación con receptores judiciales, solicitudes de auxilio de la fuerza pública y otras diligencias para superar la resistencia de los ocupantes.
Finalmente, tras aproximadamente cinco meses de tramitación, se logró la restitución efectiva del inmueble a su propietaria.
UNA RECUPERACIÓN MARCADA POR LOS DAÑOS
Sin embargo, la entrega reveló una situación aún más compleja.
Al recuperar la propiedad se constató la existencia de importantes daños. Según los antecedentes recopilados durante el procedimiento, habían desaparecido puertas, ventanas, marcos, cableado eléctrico y diversos elementos incorporados a la construcción.
El inmueble había sido intervenido para el desarrollo de actividad hotelera y presentaba un deterioro significativo respecto de las condiciones originales.
A ello se sumó una dificultad frecuente en este tipo de litigios: la imposibilidad práctica de perseguir el cobro de perjuicios cuando las sociedades utilizadas para explotar el negocio no cuentan con patrimonio suficiente para responder.
Para la propietaria, el resultado significó mucho más que recuperar un inmueble: volvió a disponer libremente de un bien construido durante toda una vida y recuperó una parte esencial de su tranquilidad y estabilidad económica.







