El verano y los días calurosos ya quedaron atrás. De a poco, en el Maule empiezan a llegar las bajas temperaturas y, también, el aumento de la circulación de virus respiratorios. Pero ¿qué tiene que ver esta situación con la salud ocular?, mucho.
Con la aparición del otoño y el invierno, surge una amenaza silenciosa para la salud visual: la conjuntivitis. Esta inflamación de la membrana transparente que recubre el ojo se vuelve más frecuente en estas fechas del año, afectando la rutina diaria, el estudio y el trabajo.
A diferencia de las alergias primaverales, los cuadros actuales suelen ser de origen viral o bacteriano, lo que los vuelve altamente contagiosos. Según explican profesionales del Centro Oftalmológico UCM, el riesgo aumenta porque pasamos más tiempo en lugares cerrados y compartimos objetos de uso común con mayor frecuencia.
“Es vital entender que muchos de los virus que causan resfriados o gripe también pueden afectar nuestros ojos. La conjuntivitis viral se transmite con mucha facilidad a través de las manos o secreciones, por lo que el autocuidado es nuestra primera línea de defensa”, afirmó Belén López, directora del Centro Oftalmológico UCM.
Ahora la pregunta que todos se hacen es, ¿cómo identificarla? Los síntomas más comunes incluyen ojo rojo, lagrimeo constante, picazón, sensación de tener “arenilla” y amanecer con los párpados pegados debido a las secreciones. Sin embargo, la académica de Tecnología Médica UCM, advierte que no todos los casos son iguales.
“Muchas personas cometen el error de usar gotas o antibióticos que le funcionaron a un familiar. Esto es peligroso; automedicarse puede ocultar problemas más graves o retrasar el tratamiento adecuado, ya que una conjuntivitis viral no se trata igual que una bacteriana”, enfatizó la profesional.
Prevención y cuidados en casa
Para evitar que la infección se propague a otros miembros del hogar o del entorno laboral, se recomiendan medidas sencillas pero rigurosas:
Lavado de manos: Friccionar con agua y jabón por al menos 20 segundos.
No compartir: Evitar el uso común de toallas, maquillaje, gotas oftálmicas o lentes de contacto.
Higiene ocular: Para aliviar molestias, se sugiere limpiar las secreciones con gasa estéril y suero fisiológico. Se debe evitar estrictamente el uso de bolsitas de té o remedios caseros.
Señales de alerta: ¿Cuándo consultar?
Aunque la mayoría de los cuadros son leves, desde el Centro Oftalmológico UCM, señalan que existen “banderas rojas” que requieren atención profesional inmediata:
Dolor ocular intenso.
Disminución de la visión o sensibilidad extrema a la luz.
Secreción abundante que no mejora.
Aumento progresivo del enrojecimiento.
“En quienes usan lentes de contacto, la precaución debe ser doble. Ante cualquier molestia o enrojecimiento, deben suspender su uso de inmediato y consultar, ya que seguir usándolos con el ojo inflamado puede causar daños severos en la córnea”, concluyó Belén López, directora del Centro Oftalmológico UCM.






