Señor Director:
Hoy, más que nunca, las empresas están llamadas a mirar su aporte a la sociedad desde un lugar más cercano y humano. No se trata solo de hacer donaciones, sino de involucrarse en lo que realmente marca la diferencia en la vida de niños, niñas y adolescentes: su desarrollo socioemocional.
A partir del trabajo directo en residencias del Servicio de Protección, hemos observado que muchos menores avanzan en autoconocimiento, pero aún enfrentan dificultades importantes para gestionar sus emociones, controlar impulsos y tomar decisiones asertivas, especialmente en la adolescencia. Allí es donde el acompañamiento se vuelve clave.
Las empresas pueden cumplir un rol significativo conectando a sus equipos con estas realidades. Incorporar este compromiso en su cultura y relevar la urgencia de concentrarnos en la infancia es una forma concreta de aportar a su bienestar presente y futuro.
Darío Ovalle
Director ejecutivo
Fundación Sembrar Futuro









