La agricultura ha sido históricamente uno de los pilares del desarrollo económico y social de la Región del Maule. Miles de familias dependen directa o indirectamente de esta actividad, que además posiciona a Chile como un actor relevante en la producción de alimentos a nivel internacional.
Por ello valoramos los lineamientos planteados por el Ministerio de Agricultura en torno al fortalecimiento del riego, la seguridad hídrica y el trabajo conjunto entre el sector público y privado.
Sin embargo, para proyectar el desarrollo agrícola hacia el futuro es necesario avanzar también en una agenda más amplia que aborde cuatro desafíos fundamentales.
El primero es el capital humano. El sector necesita atraer jóvenes, fortalecer la capacitación técnica y generar condiciones laborales que permitan sostener la actividad agrícola en el tiempo.
El segundo es la conectividad. Mejorar la infraestructura vial, logística y digital en las zonas rurales es esencial para mantener la competitividad de nuestros productores.
El tercero es la matriz energética. La energía se ha transformado en un costo relevante para la agricultura. Chile tiene una oportunidad única para impulsar el uso de energía solar en el mundo agrícola, lo que permitiría reducir costos y avanzar hacia una producción más sustentable.
Finalmente, el desarrollo del riego y la gestión eficiente del agua seguirán siendo factores determinantes para el futuro productivo de nuestra región.
La agricultura no solo produce alimentos: también genera empleo, desarrollo territorial y oportunidades para las regiones.
Fortalecerla es una tarea estratégica para el país.
Luis Manuel Urrutia Ibáñez
Presidente
Asociación Gremial Agrícola Central







