La pérdida auditiva es una condición frecuente que puede afectar el desarrollo infantil, la autonomía de las personas mayores y la calidad de vida a lo largo de todo el ciclo vital.
En la Región del Maule, el Servicio de Salud Maule (SSM) ha fortalecido diversas estrategias orientadas a la detección precoz, el acceso oportuno al diagnóstico y procesos de rehabilitación inclusiva, con especial énfasis en la población infantil, personas mayores y comunidades rurales.
Así lo explicó Daisy Méndez, asesora del Departamento de Atención Primaria de Salud (APS) y Programas de Salud del Servicio de Salud Maule, quien destacó que la audición “es la base de la comunicación, del aprendizaje y de la participación social. No se trata solo de escuchar sonidos, sino de garantizar autonomía, interacción y calidad de vida en todas las etapas”.
Detección temprana: clave en la infancia
Uno de los pilares del trabajo en salud auditiva es la pesquisa precoz en recién nacidos mediante el examen de emisiones otoacústicas, realizado antes del alta en maternidad. Este examen permite detectar tempranamente posibles alteraciones auditivas e iniciar intervenciones oportunas.
“Cuando la pérdida auditiva no se identifica a tiempo, puede impactar el desarrollo del lenguaje, el rendimiento escolar y la integración social del niño. Por eso la detección temprana es fundamental”, explicó Méndez.
Actualmente, la hipoacusia en menores de 4 años cuenta con Garantías Explícitas en Salud (GES), lo que asegura la pesquisa, confirmación diagnóstica, tratamiento y seguimiento dentro de la red pública.
Adultos mayores y exposición al ruido: desafíos regionales
En el Maule, uno de los principales desafíos se relaciona con la alta prevalencia de pérdida auditiva en personas mayores, así como con la exposición prolongada al ruido laboral y ambiental, especialmente en sectores agrícolas e industriales.
En personas de 65 años y más, la hipoacusia bilateral también está cubierta por GES, lo que permite acceder a diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. Sin embargo, cuando no se aborda oportunamente, puede derivar en aislamiento social, deterioro funcional y una importante disminución de la calidad de vida.
“Es importante consultar ante cualquier sospecha: dificultad para comprender conversaciones, necesidad de subir el volumen de la televisión o presencia de ruidos persistentes. No debemos normalizar estas señales”, enfatizó la profesional.
Inclusión: experiencia pionera en Molina
Como parte de las estrategias para reducir brechas de acceso, el Servicio de Salud Maule ha impulsado iniciativas orientadas a una atención más inclusiva. Entre ellas destaca la Unidad de Salud para la Comunidad Sorda en Molina, una experiencia pionera en la región y la segunda de este tipo a nivel nacional.
Este dispositivo incorpora pertinencia cultural y lingüística, facilitando la atención mediante lengua de señas chilena y reduciendo las barreras de comunicación que históricamente han enfrentado las personas sordas en el sistema de salud.
“Avanzar hacia una atención comprensible y sin barreras es parte de nuestro compromiso como red. La inclusión mejora la calidad y la seguridad de la atención”, señaló Méndez.
Hacia una red más resolutiva
El fortalecimiento del trabajo con la Atención Primaria de Salud también contempla programas de resolutividad que permiten la evaluación por especialistas en casos de pérdida auditiva, otitis y síndrome vertiginoso, además de la entrega de audífonos según cupos asignados.
Estas acciones buscan mejorar el acceso a diagnóstico y tratamiento oportuno, disminuir listas de espera y avanzar hacia una red asistencial más resolutiva e inclusiva.
Prevención y autocuidado
Desde la red asistencial recalcan que la prevención sigue siendo un factor clave para proteger la salud auditiva. Evitar la exposición prolongada a ruidos intensos, utilizar protección auditiva en ambientes laborales y consultar ante cualquier señal de alerta son medidas fundamentales.
Entre las principales recomendaciones para cuidar la audición, los especialistas destacan:
Evitar la exposición prolongada a ruidos intensos o ambientes muy ruidosos.
Utilizar protectores auditivos en trabajos o actividades con alto nivel de ruido.
Mantener un volumen moderado al usar audífonos o dispositivos electrónicos.
Realizar controles de salud auditiva en niños, niñas y personas mayores.
Consultar ante señales como dificultad para entender conversaciones, necesidad de subir el volumen de la televisión o presencia de zumbidos en los oídos.
De esta forma, el trabajo de la red asistencial busca avanzar hacia una atención cada vez más oportuna, inclusiva y centrada en las personas, fortaleciendo tanto la prevención como el acceso a diagnóstico y rehabilitación auditiva en toda la región.
“El desafío es seguir acercando estas prestaciones a la comunidad y avanzar hacia una salud más accesible para todos. Detectar a tiempo y eliminar barreras de comunicación es clave para mejorar la calidad de vida de las personas”, concluyó la asesora del Departamento de Atención Primaria de Salud y Programas de Salud del Servicio de Salud Maule.







